El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha implementado un nuevo régimen arancelario que eleva los aranceles hasta un 50% sobre las importaciones de acero, aluminio y cobre. Esta medida, que entró en vigencia hoy, se espera que afecte significativamente a las exportaciones peruanas, especialmente aquellas que contienen un mayor valor agregado. Según la Cámara de Comercio de Lima, los productos más perjudicados serán aquellos que no son materias primas, como alambres, barras y chapas de cobre, que son esenciales para la industria manufacturera.

El contexto de esta decisión no es nuevo. Desde 2018, Estados Unidos ha aplicado aranceles a las exportaciones de Perú en estos sectores, pero la diferencia radica en que ahora el arancel se aplicará sobre el valor total del producto importado, en lugar de solo sobre el contenido de metal. Esto significa que los costos de ingreso al mercado estadounidense se incrementarán considerablemente, lo que podría llevar a una reducción en la competitividad de los productos peruanos en ese mercado. En 2025, las exportaciones peruanas de productos de cobre a EE.UU. alcanzaron los 418,5 millones de dólares, lo que pone de relieve la magnitud del impacto potencial.

A pesar de que las materias primas como minerales de cobre y chatarra no se verán afectadas, los productos manufacturados con mayor valor agregado enfrentarán un desafío significativo. Gabriel Arrieta, experto en comercio, señala que el efecto podría no ser tan drástico para algunos productos, como las barras de cobre, que requieren un contenido casi total de cobre para su producción. Sin embargo, la incertidumbre sobre cómo reaccionarán las empresas a estas nuevas condiciones arancelarias persiste, ya que no hay datos concretos sobre el impacto inmediato en las decisiones empresariales.

Desde el lado empresarial, la reacción ha sido de cautela. David Lavandero, gerente de Conductores Eléctricos de Celsa, indica que esta medida es parte de una tendencia más amplia hacia la protección industrial en EE.UU., lo que podría reconfigurar los flujos comerciales globales. Las empresas regionales con capacidad industrial podrían beneficiarse de esta situación, ya que la competitividad relativa se vuelve más importante. Esto podría abrir oportunidades para que actores como Celsa fortalezcan su posición en mercados donde la demanda se mantenga.

El Gobierno peruano ha comenzado a tomar medidas, buscando mantener un diálogo diplomático con EE.UU. para mitigar el impacto de estas medidas comerciales. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo está evaluando las implicancias de los nuevos aranceles en el comercio bilateral y la competitividad de la oferta exportable peruana. En este sentido, es crucial observar cómo se comportan otros países competidores ante estos aranceles, ya que esto podría influir en la capacidad de Perú para mantener su cuota de mercado en EE.UU. y otros mercados internacionales. A medida que se desarrollan estos acontecimientos, los exportadores deberán adaptarse rápidamente a un entorno comercial en evolución.