El intento del presidente de EE. UU., Donald Trump, de reducir los precios del petróleo mediante una exención temporal de la Ley Jones, no ha tenido el efecto deseado. A pesar de la suspensión de esta ley, que obliga a que el transporte marítimo entre puertos estadounidenses sea realizado por barcos de bandera estadounidense, los precios del crudo se mantienen elevados. En la jornada del martes, el petróleo Brent para entrega en junio cayó un 4,2%, ubicándose en $95,09 por barril, mientras que el WTI para mayo bajó un 7%, alcanzando $92,15 por barril. Sin embargo, estos precios siguen siendo entre $20 y $25 por encima de los niveles previos a la guerra en Ucrania.

La Ley Jones, implementada en 1920, busca proteger la industria marítima estadounidense, pero su suspensión no ha logrado mitigar las interrupciones en el suministro, especialmente debido al cierre del estrecho de Ormuz. Expertos como Usha Haley, profesora de gestión en la Universidad Estatal de Wichita, han señalado que los cambios en los precios derivados de la exención son mínimos y están eclipsados por los aumentos en los precios del petróleo. La situación se complica aún más por la creciente demanda de crudo en mercados internacionales, donde los refinadores estadounidenses están obteniendo márgenes significativamente más altos al exportar combustible a Europa y Asia.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha revisado a la baja sus pronósticos de demanda global, anticipando una caída de 1,5 millones de barriles por día en el segundo trimestre de 2026, lo que representa la mayor disminución desde las restricciones por la pandemia. Esta revisión se produce en un contexto donde OPEP también ha ajustado sus expectativas de demanda, reduciendo su proyección en 500,000 barriles por día. A pesar de estas revisiones, la AIE mantiene su pronóstico de crecimiento de la demanda para todo el año en 1,38 millones de barriles por día, lo que sugiere que la presión sobre los precios podría persistir.

El impacto de la situación en el estrecho de Ormuz, donde se han reportado bloqueos navales por parte de EE. UU., está generando un desajuste significativo entre los precios de los contratos futuros y los precios spot del petróleo. Mientras que los contratos futuros reflejan una posible normalización de la oferta, el mercado spot está evidenciando una escasez inmediata. Esto ha llevado a una diferencia de $35 a $40 entre ambos precios, lo que indica que los compradores están dispuestos a pagar más por el crudo disponible de inmediato. Este fenómeno podría afectar las decisiones de compra y venta en el mercado argentino, donde los precios del combustible están directamente relacionados con las cotizaciones internacionales.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de las negociaciones entre EE. UU. e Irán, ya que cualquier avance en la resolución de las tensiones podría influir en la dinámica de precios del petróleo. La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo crítica, y la AIE ha advertido que la destrucción de la demanda podría ser más pronunciada en las regiones de Asia-Pacífico y Medio Oriente. Además, el aumento de las tensiones geopolíticas podría seguir afectando la estabilidad de los precios en el corto plazo, lo que requiere un monitoreo constante de las noticias relacionadas con el suministro y la demanda de petróleo a nivel global.