La empresa mayorista Caromar, conocida por su marca El Coloso, ha solicitado un concurso preventivo de acreedores tras experimentar una caída del 42% en su facturación. Esta situación ha llevado al cierre de cuatro sucursales y a más de 100 despidos, lo que refleja un deterioro significativo en su operativa. La compañía, que en su mejor momento llegó a contar con 500 empleados, ahora se enfrenta a una reestructuración profunda en un contexto de recesión económica y creciente competencia en precios.

Desde mayo de 2024, Caromar ya había reportado que su operación había alcanzado “cero ganancia”, lo que marcó el inicio de un proceso de ajuste que culminó en su presentación ante la Justicia. En el último año, las ventas de mercaderías se desplomaron un 41,75%, pasando de aproximadamente $4.700 millones a menos de $2.800 millones mensuales. Este descenso no solo se atribuye a la recesión generalizada, sino también a una feroz competencia en el sector mayorista, donde los precios han caído drásticamente, incluso por debajo de los costos de producción.

La decisión de cerrar su fábrica de jabón en polvo en 2024 fue un golpe duro para la empresa, que había invertido considerablemente en esta unidad productiva. Caromar había logrado abastecer a grandes cadenas como Carrefour y Día, pero la presión competitiva hizo que la operación se volviera insostenible. Con el cierre de la planta, los despachos mensuales cayeron de 17 camiones a solo dos, lo que evidenció la gravedad de la situación. Este cierre se produjo en un contexto donde el canal mayorista, al igual que los supermercados, ha visto una caída en el consumo masivo.

La conflictividad sindical también ha jugado un papel crucial en la crisis de Caromar. La empresa ha señalado que no pudo llevar a cabo un ajuste de personal de manera gradual debido a las constantes asambleas y protestas organizadas por el Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio. Esto ha complicado aún más su capacidad para reducir costos y adaptarse a la nueva realidad del mercado. Además, la compañía enfrenta dos juicios laborales que suman cerca de $1.000 millones, lo que ha agravado su situación financiera.

El concurso preventivo abre un nuevo capítulo para Caromar, que deberá negociar con sus acreedores en un proceso que se extenderá hasta 2027. Los acreedores tienen plazo hasta el 28 de mayo para presentar sus pedidos de verificación, y la situación de la empresa será monitoreada de cerca. La evolución del consumo en el país será determinante para cualquier intento de recuperación, ya que Caromar deberá operar con una estructura más reducida mientras busca reordenar su pasivo y reactivar sus ventas en un mercado cada vez más competitivo.