La reciente declaración del presidente Donald Trump sobre la disposición de Estados Unidos a cerrar el Estrecho de Ormuz y perseguir a los buques que transportan petróleo iraní sancionado ha puesto de relieve un fenómeno que ha generado gran preocupación en el ámbito internacional: la expansión de la denominada "frota fantasma". Este término se refiere a un grupo de buques petroleros que operan sin controles ni autorizaciones, y que se ha incrementado en respuesta a las sanciones comerciales impuestas a países como Irán, Venezuela y Rusia. Se estima que alrededor del 19% del petróleo consumido a nivel global proviene de este tipo de transporte clandestino, lo que equivale a aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022 y las sanciones subsiguientes han marcado un punto de inflexión en esta práctica. La frota fantasma, compuesta en su mayoría por buques de origen ruso, ha encontrado rutas seguras para el transporte de petróleo, principalmente hacia China e India. De acuerdo con datos recientes, India y China son los principales destinos de este petróleo, representando el 39% y el 29% de las importaciones, respectivamente. Brasil también ha sido un comprador significativo de derivados de petróleo de esta frota, con un 16% de participación en las importaciones.

Para operar sin ser detectados, los buques de la frota fantasma utilizan diversas tácticas, como desactivar su Sistema Automático de Identificación (AIS), emplear documentos falsos y cambiar frecuentemente de nombre y bandera. Este tipo de operaciones no solo pone en riesgo la seguridad marítima, sino que también plantea serios problemas ambientales, dado que muchos de estos buques son antiguos y no cumplen con las normativas de seguridad adecuadas. La falta de mantenimiento y la utilización de piezas de repuesto de origen dudoso aumentan el riesgo de derrames de petróleo y accidentes en alta mar.

Desde el final de 2025, ha habido un cambio en la postura de la Unión Europea respecto a la vigilancia de estas embarcaciones. Se han intensificado las inspecciones en puertos de países como Bélgica, Francia y Alemania, y se han implementado sanciones más severas para aquellos que operan o financian estos buques. En enero de 2026, la Guardia Costera de EE.UU. interceptó varios buques venezolanos, lo que indica un endurecimiento de las políticas de control sobre el transporte de petróleo sancionado.

A medida que la situación geopolítica en el Medio Oriente continúa siendo volátil, los inversores deben estar atentos a las fluctuaciones en los precios del petróleo que podrían derivarse de la actividad de esta frota fantasma. La implementación de nuevas sanciones y el aumento de la vigilancia podrían afectar la oferta global de petróleo y, por ende, los precios en el mercado. Además, el impacto en los mercados emergentes, como el argentino, podría ser significativo, ya que la dependencia de las importaciones de energía sigue siendo alta en la región.