Brasil, el mayor productor de café del mundo, reportó que en los primeros siete meses de 2025, las exportaciones de café alcanzaron aproximadamente US$ 9 mil millones. Este dato resalta la importancia del café en la economía brasileña, donde más de 55 millones de sacas fueron beneficiadas en la última cosecha, con un 63% de esta producción correspondiente al café arábica. Este tipo de café es fundamental para el sector de cafés especiales, que ha visto un crecimiento significativo en la demanda y reconocimiento internacional.

La Specialty Coffee Association establece que para que un café sea considerado especial, debe obtener al menos 80 puntos en una escala de 0 a 100 en catas realizadas por jueces certificados. Este enfoque en la calidad ha llevado a un resurgimiento del turismo relacionado con el café en Brasil, donde los visitantes pueden experimentar de cerca el proceso de producción, desde la cosecha hasta la degustación. Proyectos como la Rota de Experiências Caparaó Mineiro y las Rotas do Café de São Paulo han surgido recientemente, promoviendo el turismo en regiones productoras de café.

En la región del Alto Caparaó, que se encuentra en la frontera entre Minas Gerais y Espírito Santo, se han desarrollado iniciativas para atraer a turistas interesados en los cafés especiales. Esta zona, caracterizada por su altitud y su biodiversidad, ha visto un aumento en la inversión por parte de los productores locales, quienes están abriendo sus fincas al público. La Rota de Experiências Caparaó Mineiro, por ejemplo, incluye visitas a 13 fincas que ofrecen talleres de tueste y degustaciones guiadas, lo que permite a los visitantes conocer el proceso de producción de café en un entorno auténtico.

Las implicancias para los inversores son claras: el crecimiento del sector de cafés especiales en Brasil no solo impulsa las exportaciones, sino que también fomenta el desarrollo de un turismo sostenible en áreas rurales. Esto puede traducirse en oportunidades de inversión en empresas relacionadas con el turismo, la agricultura sostenible y la producción de café. La creciente demanda de cafés de alta calidad podría llevar a un aumento en los precios de los granos, beneficiando a los productores y a la economía local.

A futuro, es importante monitorear el desarrollo de nuevas rutas turísticas y la implementación de certificaciones de calidad, como la Denominación de Origen que recibió el café de la Chapada Diamantina en 2024. Este reconocimiento podría abrir nuevas oportunidades para los productores locales y aumentar la visibilidad de los cafés brasileños en el mercado internacional. Eventos como la Rural Tur en Bahia, que promueve el agroturismo y la cultura cafetera, también serán clave para el crecimiento del sector en los próximos años.