La industria textil argentina enfrenta una crisis sin precedentes, marcada por la subfacturación de importaciones que ha llevado a la producción local a un estado crítico. Según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), más del 70% de las importaciones textiles que ingresaron al país han sido declaradas a precios muy por debajo de los promedios históricos, lo que plantea serias dudas sobre la viabilidad de estos valores. Esta situación se agrava en un contexto donde la producción nacional se encuentra en su recesión más profunda en una década, con un descenso del 23,9% en el índice de producción industrial textil en enero de 2026 en comparación con el año anterior.

El fenómeno de la subfacturación no solo afecta al sector textil, sino que también comienza a extenderse a otras industrias, como el acero y la fabricación de juguetes. La caída de las medidas antidumping ha facilitado esta situación, dejando a las industrias locales sin protección ante la competencia desleal de productos importados. En 2026, se espera que la mitad de las barreras comerciales venzan, y el gobierno argentino no ha mostrado intenciones de renovarlas, lo que podría profundizar aún más la crisis.

La situación se torna crítica con el uso de la capacidad instalada en el sector textil, que ha caído a un alarmante 24%, un descenso de 11,4 puntos porcentuales en comparación con el mes anterior. Este colapso en la producción ha llevado a las fábricas a reducir sus operaciones, acumulando un stock sin vender que se traduce en una rápida destrucción de empleo. En el sector textil, se han perdido 12,000 puestos de trabajo en el último año, y desde finales de 2023, la manufactura ha visto una disminución de más de 20,000 empleos.

La balanza comercial también refleja un cambio preocupante: mientras que las importaciones de bienes finales han aumentado un 54% en volumen, la compra de insumos básicos ha caído más del 35%. Esto indica que el mercado argentino está priorizando la adquisición de productos terminados en lugar de insumos para la producción local, lo que cierra las puertas a cualquier proyección de expansión en el sector. La inversión en maquinaria también ha disminuido, con un descenso del 11% en el primer bimestre de 2026, lo que evidencia la falta de confianza en el futuro del sector.

A medida que la crisis se profundiza, los márgenes de rentabilidad se han vuelto prácticamente nulos. En febrero de 2026, el sector de prendas de vestir y calzado no registró variaciones en sus precios, lo que contrasta con la inflación general del 33,1%. La situación es insostenible y plantea serias dudas sobre el futuro de la industria textil en Argentina. Los empresarios han solicitado al gobierno un fortalecimiento de los controles para evitar la entrada de productos subfacturados, pero hasta ahora no ha habido respuestas efectivas. La situación requiere atención inmediata, ya que el futuro del sector y de miles de empleos pende de un hilo.