En el marco de la Semana Santa, el precio del kilo de pescado en Colombia ha mostrado una notable variabilidad, oscilando entre $10.400 y $62.000 en las principales centrales mayoristas del país. Este incremento en los precios se debe a la alta demanda que se presenta durante la Cuaresma, especialmente en el Viernes Santo, cuando muchos católicos y cristianos optan por el pescado en lugar de carne vacuna o aviar. Según el Sistema de Precios y Abastecimiento (Sipsa) del Dane, las ciudades con los precios más altos son Bogotá, Buenaventura y Tunja, donde el kilo de pescado se sitúa en un promedio de $32.563, $30.600 y $29.000, respectivamente.

La Cuaresma es tradicionalmente la época del año en que los colombianos consumen más pescado, con un aumento en la demanda que puede llegar hasta el 50%. En este sentido, el director ejecutivo de Fedeacua, Carlos Alberto Robles, anticipa que este año se espera un consumo de alrededor de 50.000 toneladas durante toda la temporada, lo que representa un incremento respecto a los 40.000 a 45.000 toneladas de años anteriores. Este aumento en la demanda no solo afecta los precios, sino que también resalta la importancia del sector pesquero en la economía colombiana.

En cuanto a los precios por especie, el kilo de corvina y róbalo se encuentra en su punto más alto, alcanzando los $62.000 en Bogotá y Buenaventura. Por otro lado, especies más económicas como la cachama y basa se pueden adquirir a precios que rondan los $10.400 y $11.000 en ciudades como Ibagué y Palmira. Esta diferencia de precios resalta la diversidad del mercado pesquero en Colombia, donde más de 500 especies de recursos pesqueros están disponibles, y más de 118.000 pescadores artesanales y 8.500 acuicultores formalizados contribuyen a la oferta.

El impacto de estos precios en el mercado local puede ser significativo, especialmente para los consumidores que dependen del pescado como fuente principal de proteína. La variabilidad en los precios también podría influir en las decisiones de compra de los consumidores argentinos que buscan alternativas en el mercado regional. Además, el aumento en la demanda podría llevar a un incremento en los costos de importación de pescado, lo que afectaría a los precios en el mercado argentino. Es crucial que los operadores y consumidores estén atentos a las fluctuaciones de precios y a la disponibilidad de productos en el mercado.

A medida que avanza la Semana Santa, es importante monitorear cómo se desarrollan los precios del pescado en Colombia y su posible repercusión en el mercado argentino. Con la proyección de un aumento en el consumo, los precios podrían seguir fluctuando, lo que podría impactar en la oferta y demanda regional. Los próximos días serán clave para observar cómo se comportan los precios en las centrales mayoristas y si se cumplen las expectativas de consumo planteadas por los expertos del sector pesquero.