- La Refinería de Cartagena aumentará su capacidad a 50.000 bpd en 2028.
- La producción de petróleo en Colombia fue de 734.924 barriles en febrero de 2026, el nivel más bajo desde 2015.
- En 2025, la refinería exportó 1,9 millones de barriles de diésel y 234.000 de gasolina.
- La Dian ha impuesto embargos que podrían paralizar las operaciones de la refinería en 7 a 11 días.
- El balance primario de Colombia se proyecta entre 3,1% y 3,6% del PIB en 2026, inferior al de 2025.
- El Banco de la República ha elevado la tasa de interés en 100 puntos básicos, alcanzando niveles no vistos desde julio de 2024.
La Refinería de Cartagena, una de las más importantes de Colombia, anunció que su proyecto de ampliación de la unidad de coque, que permitirá aumentar la producción a 50.000 barriles por día (bpd), estará listo para 2028. Esta expansión es parte del programa 'Cero Fuel', que busca optimizar la producción de diésel y reducir la generación de productos de menor valor, como el fuel oil, que actualmente se venden por debajo del costo del crudo. Esta decisión se produce en un contexto en el que la producción de petróleo en Colombia ha enfrentado caídas significativas, alcanzando en febrero de 2026 su nivel más bajo desde 2015, con solo 734.924 barriles producidos en ese mes.
La refinería, que tiene una capacidad máxima de 210.000 barriles por día, ha estado operando por debajo de su capacidad óptima debido a la necesidad de ajustar la producción a las condiciones del mercado y los precios del crudo. En 2025, la refinería exportó aproximadamente 1,9 millones de barriles de diésel y 234.000 de gasolina, lo que resalta su importancia en el abastecimiento energético de la costa norte de Colombia. A pesar de los desafíos operativos y regulatorios, la refinería ha mantenido inventarios suficientes para evitar desabastecimientos, incluso tras las fallas eléctricas del 15 de marzo de 2026.
Sin embargo, la situación no es del todo favorable. La Refinería de Cartagena enfrenta tensiones regulatorias significativas, incluyendo embargos por parte de la Dian que podrían afectar su operatividad. Si se ejecutan los cobros de IVA y se aplican medidas cautelares, la refinería podría enfrentar una paralización de sus operaciones en un plazo de 7 a 11 días, lo que generaría un impacto inmediato en su capacidad de producción y en el empleo de 4.600 trabajadores. Además, esto podría desencadenar una crisis macroeconómica y fiscal en el país, dado que la deuda adquirida bajo la modalidad de project finance está respaldada parcialmente por Ecopetrol y el Estado.
Desde el punto de vista financiero, el Banco de Bogotá estima que el balance primario de Colombia se situará entre 3,1% y 3,6% del PIB en 2026, lo que representa una disminución respecto al año anterior. Este contexto podría influir en la percepción de riesgo de los inversores, especialmente en un entorno donde la tasa de interés ha sido elevada en 100 puntos básicos por el Banco de la República, alcanzando niveles no vistos desde julio de 2024. Esto podría afectar las decisiones de inversión en el sector energético y en otras áreas de la economía colombiana.
Mirando hacia el futuro, la ampliación de la Refinería de Cartagena es un paso positivo para aumentar la producción de diésel y mejorar la sostenibilidad financiera de la operación. Sin embargo, los inversores deben estar atentos a las tensiones regulatorias y a la evolución de la producción de petróleo en Colombia, así como a las decisiones del Banco de la República sobre las tasas de interés. La finalización del proyecto de ampliación en 2028 será un hito clave para la refinería y para el sector energético del país, pero el camino hacia ese objetivo está lleno de desafíos que deben ser monitoreados de cerca.
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