El informe del Itaú, publicado el 26 de marzo, destaca que el panorama macroeconómico de Brasil está marcado por una inflación persistente, tasas de interés elevadas y un crecimiento moderado. La proyección de inflación del Banco Central para el cuarto trimestre de 2027 se sitúa en 3,3%, lo que refleja un proceso gradual de convergencia hacia la meta. Esto es relevante en el contexto de la reciente reducción de 25 puntos base en la tasa Selic, que inició un ciclo de recortes. Sin embargo, los economistas del Itaú advierten que el espacio para acelerar el aflojamiento monetario es limitado, dado que las proyecciones de inflación podrían estar subestimadas en el corto plazo.

El informe también indica que la inflación ha sido revisada al alza en comparación con el reporte anterior de diciembre, en parte debido al aumento de los precios internacionales del petróleo, lo que podría presionar aún más los costos y, por ende, la inflación. Por otro lado, factores como la apreciación del real y una ligera disminución en las expectativas de inflación han actuado en sentido contrario. A pesar de esto, el Itaú considera que el entorno inflacionario sigue siendo desafiante, lo que requiere atención continua por parte de las autoridades monetarias.

En cuanto a la actividad económica, el Itaú mantiene su proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) brasileño en 1,6% para 2026. Este crecimiento moderado se debe a una política monetaria aún restrictiva y a un bajo nivel de ociosidad en la economía. La revisión de las proyecciones de crecimiento muestra un aumento en la agropecuaria, que pasó de 0,5% a 1,0%, y en el sector de servicios, que se ajustó de 1,6% a 1,7%. Sin embargo, la industria ha visto una reducción en su proyección, que bajó de 1,9% a 1,2%, reflejando un desempeño por debajo de lo esperado en sectores como la construcción.

Desde el lado de la demanda, el consumo de las familias ha sido revisado levemente a la baja, de 1,5% a 1,4%, y la formación bruta de capital fijo, un indicador clave de inversión, también se redujo de 1,0% a 0,5%. A pesar de estas revisiones, el informe señala un aumento en las proyecciones de crecimiento del crédito, que se espera que alcance un 9,0% en 2026, impulsado por un crecimiento superior al esperado en 2025, donde el crédito creció un 10,3%.

En el ámbito de las cuentas externas, se prevé una mejora en el saldo comercial brasileño, con un déficit en transacciones corrientes estimado en 58 mil millones de dólares para 2026, lo que representa aproximadamente el 2,2% del PIB. Esta revisión se basa en un crecimiento de las exportaciones que superará al de las importaciones. El informe también mantiene la proyección de entrada de inversión directa en el país en 70 mil millones de dólares para 2026, equivalente a un 2,7% del PIB. Sin embargo, el contexto global sigue siendo incierto, especialmente por el reciente conflicto en el Oriente Medio, que podría tener efectos negativos en la inflación y el crecimiento económico a nivel global.

Los inversores deben estar atentos a cómo estos factores inflacionarios y de crecimiento pueden influir en la política monetaria del Banco Central de Brasil en el corto y mediano plazo. Las próximas reuniones del Comité de Política Monetaria (Copom) serán cruciales para determinar la dirección futura de la tasa de interés, especialmente si la inflación se mantiene por encima de las expectativas. Además, la evolución de los precios de las materias primas y las condiciones financieras internacionales serán determinantes para el desempeño económico de Brasil en los próximos años.