Ingenieros Civiles Asociados (ICA) fue durante décadas la constructora más influyente de México, responsable de obras emblemáticas como el Estadio Azteca, el Metro de la Ciudad de México y la Basílica de Guadalupe. Sin embargo, la compañía ha enfrentado serios problemas financieros en los últimos años, llegando a estar al borde de la quiebra. En 2016, ICA se acogió al concurso mercantil y salió de la Bolsa Mexicana de Valores, lo que marcó un giro drástico en su historia.

Fundada en 1947 por un grupo de egresados de la UNAM, ICA se destacó por su capacidad para ejecutar proyectos de gran envergadura. Su primer gran logro fue el Centro Urbano Presidente Alemán, y rápidamente se consolidó como líder en el sector de la construcción. La construcción del Estadio Azteca entre 1963 y 1966 fue un hito que catapultó su prestigio, ya que el estadio se convirtió en un símbolo del fútbol mexicano y fue sede del Mundial de 1970. Sin embargo, la muerte de su fundador, Bernardo Quintana Arrioja, en 1984 marcó el inicio de una serie de desafíos para la empresa.

A pesar de mantener su posición en el mercado durante años, ICA comenzó a experimentar problemas significativos en la década de 2000. La empresa acumuló una deuda excesiva, en gran parte en dólares, lo que se volvió insostenible cuando el peso mexicano se depreció. Además, la reducción del gasto público en infraestructura entre 2013 y 2016, debido a la caída de los ingresos petroleros, impactó severamente sus ingresos, ya que el 70% provenía de contratos de obra pública.

La situación se agravó con retrasos en los pagos de algunos de sus principales clientes, lo que llevó a ICA a una crisis de liquidez. En 2016, la empresa dejó de cumplir con sus obligaciones de deuda y se vio obligada a buscar protección legal para reestructurarse. Este proceso culminó en marzo de 2018, cuando se alcanzó un acuerdo para reestructurar una deuda que superaba los 65,000 millones de pesos. Como resultado, la familia fundadora perdió casi todo su control sobre la empresa, que ahora está en manos de sus acreedores y nuevos inversionistas.

A pesar de estos desafíos, ICA ha comenzado a mostrar signos de recuperación bajo la dirección de Guadalupe Phillips Margain. Aunque su tamaño y poder han disminuido, la empresa sigue participando en importantes proyectos de infraestructura, como el Tren Maya, un proyecto clave del gobierno mexicano. Para los inversores, es crucial observar cómo ICA maneja su reestructuración y si puede recuperar parte de su antigua gloria en un mercado que sigue siendo competitivo y desafiante.