Un reciente estudio de la consultora BDO Argentina revela que el 73% de los CFOs de empresas locales anticipan que la inflación cerrará este año entre el 20% y el 30%. Esta proyección se basa en la inercia inflacionaria que se ha observado en los últimos años, lo que sugiere que, a pesar de los esfuerzos del gobierno, la inflación podría mantenerse más cerca del límite superior de este rango. La mayoría de los ejecutivos de finanzas no ven señales de una disminución significativa de la inflación en el corto plazo.

El presidente Javier Milei ha manifestado en redes sociales que la inflación mayorista está en descenso, con cifras que indican un 26% anual en los últimos doce meses. Sin embargo, los CFOs son escépticos respecto a esta afirmación, ya que consideran que la presión inflacionaria se mantiene y que los ajustes necesarios en tarifas y desequilibrios monetarios tardarán en reflejarse en los precios al consumidor. Este contexto genera incertidumbre en las decisiones de inversión y financiamiento de las empresas.

En respuesta a la situación económica, más de la mitad de los CFOs planean reinvertir utilidades, mientras que un 47% considera acceder a créditos bancarios. Esta estrategia refleja la necesidad de las empresas de adaptarse a un entorno inflacionario que afecta sus márgenes y portafolios. A pesar de la expectativa de una reforma tributaria, el 91% de los encuestados no espera una reducción en la presión fiscal, lo que podría complicar aún más la situación financiera de las empresas.

La persistente incertidumbre económica y la proyección de inflación elevada son factores que los inversores deben considerar al evaluar oportunidades en el mercado argentino. La falta de confianza en la capacidad del gobierno para controlar la inflación puede influir en las decisiones de inversión y en la estabilidad de los activos financieros en el país.