La operación reforzada de Red Eléctrica (REE) ha visto un incremento del 58% en sus costes desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, lo que ha generado preocupación en el sistema eléctrico español. Este aumento se debe a la necesidad de programar más centrales de ciclo combinado de gas para garantizar la estabilidad de la red, elevando los gastos en un contexto de precios internacionales del gas que también han escalado significativamente.

Desde el apagón del 28 de abril, REE ha pasado de programar siete ciclos de gas a una media de 25, lo que ha encarecido notablemente la operación. Los precios del gas en el mercado español han subido un 60%, mientras que en el mercado europeo el aumento ha sido del 57%, lo que ha llevado a un coste adicional de aproximadamente 103 millones de euros en el sistema eléctrico, afectando a los consumidores y a las comercializadoras.

A pesar de que el precio del mercado mayorista de electricidad ha disminuido, el impacto de la operación reforzada se siente en las tarifas de los consumidores, especialmente aquellos con el Precio Voluntario del Pequeño Consumidor (PVPC). Aunque el Gobierno ha implementado reformas para mitigar la volatilidad de precios, los costes de la operación reforzada se trasladan directamente a los usuarios, lo que podría generar tensiones en el mercado eléctrico.

La situación actual destaca la vulnerabilidad del sistema eléctrico ante conflictos internacionales y su dependencia de los precios del gas. Con un coste total que podría superar los 1.000 millones de euros, la presión sobre las empresas generadoras y los consumidores es evidente, lo que podría llevar a un mayor escrutinio regulatorio y a posibles cambios en la política energética en el futuro.