La llegada del fenómeno climático conocido como El Niño ha comenzado a generar tensiones significativas en el sector energético, especialmente en Colombia, donde se prevé que el precio de la energía en bolsa podría alcanzar hasta $1.000 por kilovatio-hora (kWh). Este aumento se debe a las presiones derivadas de un bajo nivel de embalses, que se espera que alcancen mínimos históricos entre diciembre y mayo, lo que obligará a una mayor dependencia de las plantas térmicas que utilizan carbón, gas y combustibles líquidos para cubrir la demanda.

El presidente de Termotasajero, José David Montoya, indicó que en situaciones críticas, el precio de la energía podría oscilar entre $900 y $1.000 por kWh, un nivel que se asocia con el precio de escasez y el cargo por confiabilidad. En mayo, el precio promedio de la bolsa ya había mostrado un aumento significativo, alcanzando $516,36 por kWh, lo que representa un incremento del 84,3% en comparación con abril y un asombroso 297,54% respecto a mayo de 2025. Este comportamiento se ha visto influenciado por altas temperaturas que han alterado los patrones de consumo y reducido los aportes de energía, lo que ha llevado a un aumento en la generación térmica.

La situación actual refleja una dinámica de precios que ya está incorporando las previsiones sobre El Niño. Hasta el 21 de junio, el precio máximo de la bolsa alcanzó $1.282 por kWh, mientras que el precio de escasez se estableció en $906,1 por kWh. Esta volatilidad en los precios es una respuesta natural del mercado ante la inminente escasez de recursos hídricos. La exdirectora de Asoenergía, Sandra Fonseca, destacó que si las plantas térmicas logran cubrir la demanda que dejará la generación hidráulica, el precio no debería experimentar aumentos drásticos, aunque el 20% del mercado que no tiene contratos a precio fijo podría verse severamente afectado.

La capacidad de las térmicas para generar energía es crucial en este contexto. Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, mencionó que existe un margen de 45 GWh/día entre la generación actual de las térmicas y su capacidad potencial, que se estima en 135 GWh/día. Esto podría ofrecer un alivio temporal, pero la incertidumbre persiste. Un informe de XM sugiere que los embalses podrían alcanzar un nivel de llenado de solo 19,3% durante el verano asociado a El Niño, superando el mínimo histórico de 27% registrado en 2024, lo que incrementa el riesgo de racionamiento de agua.

Corficolombiana ha estimado que el impacto de El Niño sobre las tarifas de energía podría traducirse en un incremento anual del 15,6% en comparación con un escenario sin el fenómeno. Este aumento se suma a los incrementos ya observados entre 2023 y 2024, que promediaron un 15,6% anual. La magnitud de estos aumentos dependerá de la intensidad del verano, el nivel de los embalses y la capacidad de generación térmica. Los hogares que no tengan energía asegurada en contratos a precio fijo enfrentarán un panorama complicado, lo que podría traducirse en un impacto significativo en el costo de vida.

A medida que se avanza hacia el verano, será crucial observar la evolución de los niveles de los embalses y la capacidad de generación térmica. La próxima reunión de evaluación de perfiles ministeriales podría ofrecer más claridad sobre las medidas que se tomarán para mitigar el impacto de El Niño en el sector energético. Los datos de junio de 2026 muestran que los aportes hídricos alcanzaron el 80,27% de la media histórica, lo que ha contribuido a un aumento en el nivel de los embalses, pero la situación sigue siendo precaria y requiere atención constante.