- El PBI argentino creció un 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026.
- La inversión cayó un 11,6% en el mismo periodo, acumulando cuatro trimestres de contracción.
- Las tasas de interés elevadas y la débil demanda interna limitan el crecimiento de la inversión.
- La inversión en construcción cayó un 9,4%, y en maquinaria y equipos, un 19,6% en el primer trimestre.
- Las exportaciones crecieron más del 9%, pero su crecimiento se está desacelerando.
- El gobierno ha aprobado 16 proyectos bajo el RIGI, con compromisos de inversión de casi 30.000 millones de dólares.
Los últimos datos del Indec revelan una situación contradictoria en la economía argentina: mientras el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026, la inversión experimentó una caída del 11,6%. Este fenómeno se traduce en cuatro trimestres consecutivos de contracción en la formación bruta de capital fijo, que incluye inversiones tanto del sector público como privado. En términos desestacionalizados, la inversión ha mostrado caídas de -1,6%, -5%, -3,4% y -1,7% en los últimos trimestres, en contraste con un PBI que, aunque desacelerado, se mantiene en terreno positivo con incrementos de 0,3%, 0,1%, 1,2% y 0,7% en el mismo periodo.
La situación actual plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas del gobierno de Javier Milei, quien ha intentado priorizar la inversión privada a través de desregulaciones y reducciones impositivas. Sin embargo, a pesar de estas medidas, la inversión no ha logrado despegar. La consultora Equilibra señala que, aunque hay un creciente interés en sectores como la minería y Vaca Muerta, factores como las altas tasas de interés, que superan la inflación, y una demanda interna débil están limitando el crecimiento de la inversión. En este contexto, la inversión se sitúa en un 17% del PBI, un nivel que los expertos consideran insuficiente para un crecimiento sostenible a largo plazo.
La caída en la inversión se ha visto reflejada en todos los rubros. En el primer trimestre de 2026, las construcciones cayeron un 9,4%, mientras que la inversión en maquinaria y equipos, así como en equipos de transporte, sufrió descensos del 19,6%. Esta tendencia, si se mantiene, podría limitar las capacidades de expansión de la economía, afectando el empleo y los ingresos. La falta de inversión en infraestructura, especialmente en el sector vial, ha sido señalada como un factor crítico que podría complicar aún más la situación económica del país.
Las exportaciones, que crecieron más del 9% en el último año, han sido el principal motor del crecimiento del PBI, pero la desaceleración en este crecimiento es motivo de preocupación. El economista Martín Polo de la firma Cohen advierte que, aunque el gobierno está intentando atraer inversores con incentivos como el Régimen de Incentivos a la Inversión (RIGI), los resultados concretos aún no se han materializado. Hasta el momento, se han aprobado 16 proyectos bajo este esquema, con compromisos de inversión que alcanzan casi 30.000 millones de dólares, pero la ejecución efectiva de estos proyectos podría demorar, lo que limita su impacto inmediato en la economía.
De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de las políticas del gobierno y su capacidad para estimular la inversión. La discusión sobre el súper RIGI en el Congreso podría ser un punto de inflexión, pero su efectividad dependerá de la implementación y de la respuesta del sector privado. La economía argentina enfrenta un desafío considerable: aumentar la inversión para sostener el crecimiento del PBI y mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. Sin un cambio significativo en la dinámica de inversión, el crecimiento económico podría verse comprometido en los próximos trimestres.
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