Economistas brasileños han alertado sobre el impacto significativo que el fenómeno climático El Niño tendrá en la inflación del país durante este y el próximo año. Según una encuesta realizada por el Banco Central de Brasil, se estima que este fenómeno elevará la inflación medida por el IPCA en 0,3 puntos porcentuales para 2026 y en 0,4 puntos para 2027. Este aumento se debe a la redistribución de las lluvias y el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico, que se espera que se intensifique en el segundo semestre de este año.

La encuesta, que incluyó a cerca de 100 economistas, reveló que ya se ha incorporado aproximadamente dos tercios del impacto del El Niño en las proyecciones de precios al consumidor para este año, mientras que solo se ha considerado la mitad de este impacto para el año siguiente. Las proyecciones indican que el IPCA cerrará 2026 en un 5,2% y 2027 en un 4,2%, cifras que superan ampliamente la meta de inflación del Banco Central, que es del 3%.

El fenómeno El Niño ha demostrado tener efectos adversos en la producción agrícola en Brasil, especialmente en el Nordeste, donde se prevén sequías que afectarán cultivos clave como el café, el azúcar y las frutas cítricas. Según analistas del banco Citi, durante el fuerte El Niño de 2015-2016, Brasil experimentó un aumento notable en la inflación de alimentos, y se espera que esta tendencia se repita, con un incremento estimado de 1,47 puntos porcentuales en los dos meses posteriores al choque.

El BTG Pactual también ha advertido sobre la formación de un “super El Niño”, lo que podría intensificar aún más el impacto sobre la inflación alimentaria en 2027. En respuesta a estos riesgos, el banco ha ajustado su previsión de inflación para 2027, elevándola del 4,2% al 4,5%. Los analistas del BTG han señalado que parte del choque inflacionario podría trasladarse a 2028 debido a la inercia y las expectativas inflacionarias, lo que dependerá de la credibilidad del Banco Central y de su política monetaria.

El presidente del Banco Central, Gabriel Galípolo, ha advertido sobre la complejidad de manejar los choques de oferta, especialmente en un contexto donde los precios del petróleo también están en aumento debido a tensiones geopolíticas en Medio Oriente. La reunión reciente del Copom dejó abierta la posibilidad de movimientos futuros en la tasa básica de interés, reconociendo que la inflación podría converger hacia la meta solo en el primer trimestre de 2028, un trimestre más allá de su horizonte formal. Esto sugiere que los desafíos inflacionarios seguirán siendo una preocupación para las autoridades monetarias en el futuro cercano.

Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estos eventos climáticos y sus efectos en la inflación y el mercado laboral en Brasil. Con la tasa Selic actualmente en 14,25%, y las expectativas de que podría cerrarse el año en 14%, es crucial observar las decisiones del Banco Central en los próximos meses, especialmente en un entorno donde la inflación se aleja de la meta establecida. La próxima reunión del Copom será un evento clave a seguir, ya que podría ofrecer más claridad sobre la dirección de la política monetaria en respuesta a estos desafíos inflacionarios.