En el marco del foro 'Democracia y Desarrollo' organizado por Clarín, empresarios del sector industrial argentino expresaron la necesidad de establecer reglas claras y un Régimen de Importación de Bienes de Capital (RIGI) que abarque más sectores. Durante el panel titulado 'Fortalezas y barreras de la competitividad industrial', Martín Zuppi, presidente de Stellantis, y Javier Martínez Álvarez, vicepresidente del Grupo Techint, subrayaron que la falta de previsibilidad en las normativas afecta negativamente a la inversión y al desarrollo del sector. Martínez Álvarez destacó que, aunque se han dado pasos significativos en la actual gestión, es fundamental que el gobierno establezca un marco normativo estable para atraer inversiones industriales.

El contexto actual del sector industrial argentino se caracteriza por una competencia desleal, que incluye prácticas como el dumping y el contrabando. Estos problemas son exacerbados por un entorno donde las reglas cambian constantemente, lo que genera incertidumbre entre los inversores. Según Martínez Álvarez, los países que tienen economías más abiertas son aquellos que cuentan con un marco regulatorio más claro y predecible. Esto resalta la importancia de que el gobierno argentino trabaje en la creación de un entorno favorable que incentive la inversión en la industria.

Por otro lado, la presidenta de Dow Argentina, Dolores Brizuela, mencionó que la petroquímica representa una gran oportunidad para agregar valor al gas de Vaca Muerta. Sin embargo, advirtió que la principal barrera que enfrenta el sector es de tipo global, ya que la sobreoferta de productos petroquímicos de China afecta la competitividad local. A pesar de esto, Brizuela resaltó que Argentina tiene un potencial significativo, especialmente en el contexto actual de conflictos en Medio Oriente que podrían beneficiar las rutas logísticas del país.

El sector automotriz también se encuentra en una encrucijada, con Zuppi indicando que la industria tiene una capacidad ociosa del 50%. Esto se traduce en una oportunidad para optimizar recursos y generar más empleos. Zuppi también destacó que el futuro de la industria automotriz se orienta hacia un modelo de servicios, donde la experiencia del usuario será clave. Esto implica que las empresas deben prepararse para adaptarse a las nuevas demandas del mercado, donde los vehículos autónomos y los servicios asociados jugarán un papel central.

A futuro, los empresarios coinciden en que es crucial que el gobierno trabaje en la previsibilidad a largo plazo y en la articulación entre los diferentes niveles de gobierno. La implementación efectiva del RIGI es vista como un primer paso, pero se requiere de un compromiso más amplio para asegurar que las inversiones en el sector industrial puedan concretarse y prosperar. Con un entorno más estable, Argentina podría posicionarse como un proveedor estratégico en el mercado global, aprovechando sus recursos y capacidades productivas.