En junio, los despidos en fábricas de Estados Unidos se acercaron a los niveles más altos desde la crisis financiera global de 2009 y la pandemia de Covid-19, según un informe de S&P Global. A pesar de que el índice manufacturero de la firma mostró un desempeño mejor al esperado, este crecimiento se debió principalmente a la reconstrucción de inventarios, mientras que los recortes de empleo fueron los más significativos desde 2009, excluyendo los despidos masivos al inicio de la crisis del Covid en 2020.

Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, expresó su preocupación por la sostenibilidad del reciente repunte en la demanda, señalando que el crecimiento en el sector manufacturero se ha visto temporalmente impulsado por la acumulación de inventarios en medio de temores sobre el suministro. En junio, se reportaron retrasos en el suministro más generalizados, lo que podría afectar la producción futura y la capacidad de las fábricas para satisfacer la demanda del mercado.

Los fabricantes han indicado recortes de empleo en tres de los últimos cuatro meses, buscando reducir costos ante la incertidumbre en la demanda. Williamson destacó que la caída en el empleo en el sector manufacturero es alarmante, reflejando preocupaciones sobre la viabilidad del crecimiento reciente y el aumento de los costos de las materias primas. A pesar de estos recortes, el panorama laboral en general ha sido sólido este año, con un aumento de 23,000 empleos en el sector manufacturero hasta 2026, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

El índice de gerentes de compras (PMI) manufacturero de S&P para junio se ubicó en 55.7, ligeramente por encima de mayo y mejor que la estimación de consenso de 54.8. Este índice refleja el porcentaje de empresas que reportan crecimiento. En el sector de servicios, el PMI también mostró un leve aumento, alcanzando 51.3, lo que indica una expansión moderada en esa área. Sin embargo, las empresas enfrentan presiones significativas debido al resurgimiento de la inflación, que ha llevado a un aumento en los precios de la energía y ha llevado a la Reserva Federal a considerar un aumento de tasas de interés.

El crecimiento económico en EE.UU. ha sido débil, con una tasa anualizada de solo 1.6% en el primer trimestre y un mísero 0.5% en el cuarto trimestre de 2025. Williamson indicó que los niveles actuales de producción son consistentes con una economía que lucha por crecer a un ritmo superior al 1% en el segundo trimestre. A pesar de esto, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, caracterizó el crecimiento económico como "sólido", atribuyendo la "incertidumbre elevada" en parte a los conflictos en el Medio Oriente.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la inflación y las decisiones de la Reserva Federal, especialmente en un contexto donde los precios del petróleo han mostrado cierta estabilidad tras los recientes acuerdos de alto nivel en el Medio Oriente. La situación en la región podría influir en las decisiones de política monetaria y, por ende, en el clima económico general, lo que podría tener repercusiones en los mercados financieros globales y locales, incluyendo Argentina.