Bitcoin (BTC) ha sufrido una caída del 4,5% este martes, cotizando por debajo de los u$s62.000, lo que marca una reversión de la leve recuperación observada durante el fin de semana. Esta caída se produce en un contexto de presión vendedora que se ha intensificado por seis semanas consecutivas, con salidas significativas en los fondos cotizados (ETF) de Bitcoin al contado. Ethereum (ETH) también se ha visto afectada, cayendo más de un 6% y perdiendo el soporte de los u$s1.700, mientras que otras altcoins como XRP, Solana (SOL), Dogecoin (DOGE) y Cardano (ADA) han experimentado descensos similares en las últimas 24 horas.

La presión sobre el mercado cripto se debe a dos factores principales: la postura restrictiva de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y el aumento de las salidas institucionales de los ETF. Según datos de SoSoValue, los inversores han retirado casi u$s160 millones de estos instrumentos en la última semana, consolidando así la sexta semana consecutiva de desinversión neta. Aunque el ritmo de estas salidas se ha moderado en comparación con semanas anteriores, la demanda sigue siendo frágil tanto en el ámbito cripto como en los productos financieros relacionados.

Además, el frente minorista no ofrece señales de alivio. El índice de prima de Coinbase, que compara el precio del BTC en el mayor exchange de Estados Unidos con la referencia global, indica que la criptomoneda se está negociando con un descuento significativo. Esto sugiere que la demanda retail en Estados Unidos sigue contenida, afectada por las caídas acumuladas en lo que va del año. A medida que el mercado cripto se ha visto influenciado por novedades geopolíticas, el optimismo que rodeaba las conversaciones de paz entre Washington y Teherán se ha desvanecido, lo que ha llevado a los inversores a recalibrar sus expectativas.

En este contexto, la misma tendencia tecnológica que impulsó a las bolsas a máximos históricos, impulsada por la inteligencia artificial, está perdiendo estabilidad debido a las señales restrictivas de la Fed. Como resultado, las criptomonedas están siendo arrastradas por esta corriente negativa. Para los inversores, esto significa que el entorno actual es menos favorable para los activos de riesgo, incluido Bitcoin, lo que podría llevar a una mayor volatilidad en el corto plazo.

De cara al futuro, dos publicaciones clave están programadas para concentrar la atención de los operadores. El informe de empleo de junio en Estados Unidos, que se publicará el 2 de julio, proporcionará una visión directa sobre la fortaleza del mercado laboral. Posteriormente, el 14 de julio, se dará a conocer el índice de precios al consumidor (IPC), que es el indicador de inflación más seguido por el mercado. Estos datos serán cruciales para determinar si las expectativas de aumento de tasas se consolidan o se moderan, lo que a su vez influirá en el horizonte de corto plazo para los activos de riesgo, incluido Bitcoin.