- El índice Kospi de Corea del Sur cayó un 10% desde su máximo histórico, marcando la mayor caída en Asia.
- El Nikkei 225 japonés retrocedió un 3,46%, afectado por el debilitamiento del yen.
- El Euro Stoxx 50 en Europa cayó un 1,14%, con pérdidas generalizadas en la región.
- En Wall Street, el S&P 500 bajó un 1,35% y el Nasdaq Composite se desplomó un 2,68% en el premarket.
- Los bonos del Tesoro a dos años alcanzaron una rentabilidad del 4,188%, el nivel más alto en 16 meses.
- El precio del crudo Brent se mantuvo en 77,5 dólares por barril, pero cayó brevemente por debajo de los 76 dólares.
Las bolsas globales experimentaron una corrección significativa este martes, comenzando en Asia y extendiéndose rápidamente a Europa y Wall Street. Los inversores reaccionaron ante el temor de que las acciones tecnológicas, que habían alcanzado valoraciones desmesuradas, estuvieran sobrevaloradas. En particular, el índice Kospi de Corea del Sur sufrió una caída del 10% desde su máximo histórico, marcando la mayor pérdida en la región y estableciendo un tono negativo para los mercados posteriores.
El Nikkei 225 japonés también se vio afectado, cayendo un 3,46%. Esta corrección se vio agravada por el debilitamiento del yen, lo que impactó negativamente en las acciones de los exportadores, que vieron cómo sus valores se deslizaban a medida que la moneda local perdía fuerza. En China, el Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 1,82%, mientras que la bolsa de Shanghái cerró con una baja del 1,37%. Aunque estas pérdidas fueron menores que las de Corea y Japón, el nerviosismo se hizo sentir en toda la región.
La ola de ventas en Asia encendió alarmas en Occidente, donde los inversores comenzaron a cuestionar si las valoraciones de las empresas tecnológicas, muchas de las cuales han visto incrementos de tres dígitos en sus acciones este año, habían alcanzado un punto insostenible. En Europa, el Euro Stoxx 50 cayó un 1,14%, con pérdidas generalizadas en toda la región. El DAX alemán retrocedió un 1,06%, mientras que el CAC francés cayó un 0,69%. Fuera de la eurozona, el FTSE británico también corrigió un 0,48%, reflejando una tendencia similar.
En Wall Street, el premarket mostró caídas significativas, con el S&P 500 bajando un 1,35% antes de la apertura y el Nasdaq Composite sufriendo una caída del 2,68%. Las acciones de fabricantes de memorias y chips fueron las más afectadas, con Micron Technology hundiéndose un 7% y Applied Materials perdiendo un 7%. En contraste, algunas acciones como IBM y Sherwin-Williams mostraron incrementos, pero estas fueron excepciones en un mar de rojo.
El precio del crudo Brent se mantuvo en 77,5 dólares por barril, con un leve aumento del 0,04%. Sin embargo, el Brent había caído por debajo de los 76 dólares por primera vez desde principios de marzo, debido a la normalización del tráfico en el estrecho de Ormuz. A pesar de que una caída en los precios del petróleo normalmente impulsaría las acciones al aliviar la presión inflacionaria, esta vez no fue así. Los inversores se centraron en cómo el aumento de los precios de la energía podría afectar la política de los bancos centrales, especialmente bajo la dirección de Kevin Warsh en la Reserva Federal, quien parece dispuesto a mantener tasas altas por más tiempo.
La consecuencia de esta situación fue un aumento en la rentabilidad de los bonos del Tesoro a dos años, que alcanzaron un 4,188%, el nivel más alto en 16 meses. Este aumento refleja la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá una política restrictiva por más tiempo del anticipado, lo que es perjudicial para las acciones tecnológicas, ya que sus flujos de caja futuros se descuentan a una tasa mayor. Esto explica en gran medida el desplome de este martes y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las valoraciones actuales en el sector tecnológico.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.