Los comerciantes de café están a la expectativa de que la cosecha récord de Brasil, que se estima en 75,3 millones de sacas, alivie la crisis de oferta global. Sin embargo, los agricultores, que representan al mayor productor mundial, no están apresurándose a vender sus granos, lo que está limitando la oferta en los países consumidores. Esta situación ha generado una notable volatilidad en el mercado de futuros, donde los operadores intentan equilibrar las expectativas de una cosecha abundante con la escasez persistente de café.

A pesar de la proyección de una cosecha récord, los inventarios en las bolsas de Estados Unidos y Europa están en su nivel más bajo desde marzo de 2024. Esto ha llevado a un aumento en los precios de los contratos de café arábica, que se negociaron con un premio de aproximadamente US$ 0,10 por libra en comparación con los contratos de septiembre. Este fenómeno indica que la oferta inmediata sigue siendo escasa, lo que ha sorprendido a muchos analistas del mercado.

Tradicionalmente, los productores de café venden una parte significativa de su producción anticipadamente para cubrir costos y protegerse contra caídas de precios. Sin embargo, este año, muchos agricultores no sienten la presión de vender, ya que han obtenido ganancias sustanciales debido a los precios elevados que alcanzaron el año pasado, superando los US$ 4 por libra. Actualmente, los precios han caído cerca de un 40% desde esos picos, lo que ha reducido aún más el incentivo para que los productores liquiden sus existencias.

Hasta el 11 de junio, solo el 20% de la cosecha de café arábica había sido vendida, en comparación con el 30% al 40% que se espera en condiciones normales. En el caso del café robusta, las ventas también se han mantenido por debajo de los niveles de la temporada pasada, lo que ha generado preocupación sobre el impacto que esto tendrá en el mercado en el corto plazo. La reticencia de los productores a cerrar tratos ha retrasado la llegada de los volúmenes que el mercado anticipaba para esta época del año.

Además, el fenómeno climático de El Niño, que ha comenzado a manifestarse, podría complicar aún más la situación. Un El Niño fuerte puede afectar las lluvias durante el período de floración del café, lo que podría impactar negativamente en la producción futura. Los analistas advierten que, aunque la cosecha está en marcha, la llegada de granos al mercado podría demorar más de lo esperado, lo que podría generar un aumento en los precios a medida que se acerquen los meses de mayor demanda.