En la última semana, el dólar spot en Argentina ha escalado a $1451, marcando su nivel nominal más alto desde el 14 de enero. Este incremento representa una subida del 1,6% en la semana y un avance del 3,1% en lo que va de junio. La distancia con el techo de la banda cambiaria se mantiene en un 23,3%, lo que indica que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aún tiene margen para intervenir si lo considera necesario.

El contexto internacional también ha influido en el comportamiento del riesgo país, que tras alcanzar un mínimo de 425 puntos básicos (pbs) debido a un upgrade de S&P Global, ha reaccionado a la nueva postura más restrictiva de la Reserva Federal (Fed) de EE.UU. con un leve aumento a 435 pbs. Sin embargo, la calma en los mercados externos y un aumento del 6,4% en la confianza del consumidor en junio han permitido que el riesgo país se comprima nuevamente a 429 pbs. Este nivel tan bajo del EMBI podría abrir la puerta a que Argentina vuelva a colocar deuda en los mercados internacionales, algo que no ocurre desde enero de 2018.

El BCRA ha estado activo en el mercado de cambios, adquiriendo US$183 millones en la semana, lo que marca 110 ruedas consecutivas con saldo positivo. Sin embargo, el promedio de compras en junio ha disminuido a US$81 millones diarios, muy por debajo de los US$138 millones diarios de abril y mayo. Esta desaceleración en el ritmo de compra refleja una creciente demanda privada que limita el margen de maniobra del BCRA. A pesar de esto, el acumulado de compras del año ya supera los US$10.800 millones, lo que proporciona un respiro a la autoridad monetaria.

Para los inversores, la situación actual presenta tanto oportunidades como riesgos. La reciente tendencia alcista del dólar podría presionar a los activos en pesos, especialmente a aquellos que están indexados a la inflación. Por otro lado, la posibilidad de que Argentina vuelva a acceder a los mercados de deuda podría ofrecer una alternativa atractiva para aquellos que buscan diversificar sus inversiones. Sin embargo, la incertidumbre sobre las futuras decisiones de la Fed y su impacto en la liquidez global sigue siendo un factor a monitorear.

De cara a la próxima semana, será crucial observar la evolución de la tasa de interés en EE.UU. y cómo esto podría influir en el flujo de capital hacia los mercados emergentes. Además, el comportamiento del dólar en el mercado local y las decisiones del BCRA serán determinantes para evaluar la estabilidad del tipo de cambio. Los inversores deben estar atentos a cualquier indicio de intervención del BCRA, así como a los datos económicos que puedan surgir, que podrían afectar tanto la confianza del consumidor como el riesgo país.