- La calificación de S&P subió de CCC+ a B-, impulsando el optimismo en los mercados.
- El riesgo país cayó a niveles cercanos a 430 puntos, una mejora de más de 1.500 puntos desde enero de 2024.
- El S&P Merval superó los US$ 2.200, con un aumento promedio del 11% en el sector bancario.
- A pesar de la mejora, Argentina sigue teniendo una prima de riesgo significativamente más alta que México, Brasil y Perú.
- La inflación en Argentina se mantiene por encima de los estándares regionales, lo que sigue siendo un desafío para la economía.
- La última emisión de deuda bajo ley extranjera fue en agosto de 2020, y el costo de financiamiento actual es considerablemente más alto que en años anteriores.
La reciente mejora en la calificación soberana de Argentina por parte de S&P, que elevó la nota de CCC+ a B-, ha generado un impacto positivo en los mercados financieros locales. El riesgo país, que había alcanzado niveles superiores a los 1.900 puntos básicos en enero de 2024, ha logrado perforar la barrera de los 400 puntos, cerrando cerca de 430 puntos en algunos momentos. Esta caída es significativa, ya que representa una compresión de más de 1.500 puntos desde sus máximos, aunque aún se encuentra por encima de los niveles de riesgo de países como México (164 puntos), Brasil (178 puntos) y Perú (91 puntos). Esto indica que, a pesar de la mejora, Argentina sigue enfrentando un costo de financiamiento elevado en comparación con sus pares regionales.
El impacto de esta mejora en la calificación se ha reflejado en el comportamiento de los activos argentinos. El índice S&P Merval superó los US$ 2.200, impulsado principalmente por el sector bancario, que registró un aumento promedio del 11%. Además, los bonos soberanos también mostraron un rendimiento positivo, con el GD38 y el GD35 avanzando un 2,3% y un 2%, respectivamente. Sin embargo, este optimismo se produce en un contexto cambiario complicado, donde el dólar ha subido un 1,6% alcanzando los $1.451, el nivel más alto desde febrero.
A pesar de los avances, GMA Capital advierte que la mejora en la calificación no es un punto de llegada, sino el inicio de un camino más exigente. Argentina ha acumulado una larga historia de incumplimientos con bonistas, lo que ha dejado una marca en la credibilidad del país. Aunque la mejora en la calificación es un paso positivo, no elimina de inmediato las décadas de desconfianza que han afectado los precios de los activos argentinos. La comparación con otros países de la región es contundente: Argentina, que recién ha salido de la categoría CCC, necesita trabajar para reducir su prima de riesgo y acercarse a los niveles de sus vecinos.
El informe de GMA Capital también destaca que, a pesar de las proyecciones optimistas de crecimiento para 2025 y 2026, la inflación sigue siendo un problema persistente, manteniéndose por encima de los estándares regionales. Las reservas, aunque han mejorado, continúan siendo una variable sensible que podría afectar la estabilidad económica. En este sentido, el mercado accionario ha mostrado señales de cautela, ya que MSCI mantuvo la clasificación de Argentina como Standalone Market, lo que indica que la normalización financiera aún no está completa.
Con el riesgo país en baja y la mejora de la calificación, surge la pregunta sobre si Argentina debería volver a emitir deuda en los mercados internacionales. La última emisión bajo ley extranjera fue en agosto de 2020, y aunque el EMBI argentino ha caído cerca de 140 puntos básicos en lo que va del año, el costo de financiamiento es considerablemente más alto que en años anteriores. Para que Argentina logre tasas similares a las de la era Macri, el riesgo país tendría que caer por debajo de los 200 puntos, un objetivo ambicioso en el actual entorno económico global. Las garantías multilaterales, como el paquete aprobado por el Banco Mundial, podrían ser clave para facilitar el acceso a financiamiento en el futuro.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.