La empresa Rumo ha inaugurado la primera fase de la Ferrovia Estadual de Mato Grosso, marcando un hito en la infraestructura ferroviaria de Brasil al ser el primer proyecto realizado bajo autorización estatal. Este proyecto, que forma parte del Nuevo PAC, cuenta con una inversión de R$ 5 mil millones y está diseñado para facilitar el escoamiento de grano, un sector clave dado el potencial agrícola del estado de Mato Grosso. La obra abarca más de 700 kilómetros de ferrocarril, con un terminal en la BR-070, y se espera que esté completamente operativa para 2034.

Este modelo de autorización estatal es innovador, ya que permite a las empresas construir nuevas infraestructuras en lugar de gestionar activos existentes, como ocurre en el régimen de concesión. Aunque existen otros proyectos ferroviarios previstos bajo autorizaciones federales, muchos de ellos aún no han comenzado su construcción. La inauguración de esta obra se produce en un contexto donde el gobierno brasileño ha estado promoviendo la expansión del sector ferroviario y buscando atraer inversiones a través de financiamientos con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

La construcción de 162 kilómetros de esta nueva línea ferroviaria se ha realizado en un área que carecía de infraestructura previa, lo que resalta la magnitud del proyecto. Además, se han levantado 11 viaductos y puentes, lo que demuestra un compromiso con la modernización de la logística en la región. El nuevo terminal en Dom Aquino tendrá una capacidad de movimiento de hasta 10 millones de toneladas de granos por año, lo que lo convierte en un punto estratégico para el comercio agrícola en Brasil.

Para los inversores, esta inauguración representa una oportunidad significativa en el sector de las commodities, especialmente en el contexto de la producción agrícola de Brasil, que es uno de los mayores exportadores de granos del mundo. La capacidad de la nueva infraestructura para conectar la producción agrícola con el Puerto de Santos, uno de los más importantes del país, podría facilitar un aumento en las exportaciones, lo que a su vez podría influir positivamente en las empresas vinculadas a la logística y el transporte.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de la construcción de la ferrovia y su impacto en el mercado de granos. La fase de pruebas de operación comenzará este mes, y se espera que la infraestructura gane tracción operativa a lo largo del segundo semestre de 2026. A partir de 2027, el terminal debería contribuir significativamente al movimiento de granos, alineándose con el crecimiento del mercado agrícola brasileño. Los próximos anuncios sobre financiamientos adicionales y otros proyectos ferroviarios también serán determinantes para el desarrollo del sector en la región.