En mayo, el consumo privado en Argentina experimentó una caída del 2,2% en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando su sexta baja consecutiva. Según datos de la Universidad de Palermo (UP), el consumo también se redujo un 0,3% en términos mensuales. Esta tendencia negativa se refleja en la acumulación de una baja del 1,8% en los primeros cinco meses de 2026, lo que genera una creciente preocupación entre los empresarios del sector, quienes identifican la debilidad de la demanda como el principal obstáculo para expandir sus actividades comerciales.

Los supermercados y autoservicios mayoristas han señalado que el 62,6% de ellos considera que la falta de demanda limita su capacidad de crecimiento. Este porcentaje ha aumentado significativamente en comparación con el 54,5% registrado hace tres meses, lo que indica un deterioro en la percepción del mercado. Además, un tercio de las empresas calificó su situación comercial como mala, mientras que solo el 6,6% la considera buena, lo que se traduce en un balance negativo de -26,4% en las respuestas de la encuesta del INDEC.

En el ámbito del consumo masivo, las ventas de carne vacuna han sido las más afectadas, con una contracción del 13% interanual en abril, acumulando diez meses consecutivos de descenso. Aunque las ventas de carne aviar también han disminuido un 2,5%, la carne porcina ha mostrado un crecimiento del 6,2% interanual. Este comportamiento mixto en el consumo de alimentos refleja una tendencia más amplia de enfriamiento en el gasto de los hogares, evidenciada por la caída del 3% en la recaudación del IVA en términos reales durante mayo.

Las compras con tarjeta de crédito también han registrado una disminución real del 3,5%, algo que no se había observado desde la recuperación posterior a la recesión de 2024. En el sector de bienes durables, el patentamiento de motos ha crecido un 26% interanual, aunque comienza a desacelerarse, mientras que el patentamiento de automotores ha caído un 26,2% en comparación con mayo de 2025. Esta disparidad en el comportamiento del consumo sugiere que los consumidores están priorizando ciertos bienes sobre otros, posiblemente debido a restricciones presupuestarias.

La situación en el rubro de recreación y turismo también ha mostrado signos de retroceso. En abril, el consumo en restaurantes tradicionales de Buenos Aires cayó un 2,9% interanual, y tanto la asistencia a cines como el consumo en patios de comida en centros comerciales disminuyeron alrededor del 20% en marzo. Con solo el 2,2% de los supermercados previniendo un aumento en los pedidos a proveedores en los próximos tres meses, y un 82,4% esperando que se mantengan sin cambios, las perspectivas laborales tampoco son alentadoras, con solo el 1,1% de las empresas planeando incorporar personal.

En este contexto, el indicador de confianza empresarial del sector se mantiene en terreno negativo, con un valor de -4%. Aunque hay un ligero optimismo hacia el futuro, con un 18,7% de las empresas que creen que la situación comercial mejorará en el trimestre junio-agosto, la mayoría espera que las condiciones se mantengan estables. Para los inversores, es crucial monitorear la evolución de estos indicadores en los próximos meses, ya que cualquier cambio significativo podría influir en las decisiones de consumo y en la recuperación económica del país.