El fenómeno de El Niño está generando expectativas en el sector agrícola brasileño, especialmente en la siembra de soja para la campaña 2026/27. Según Nottus Meteorologia, se prevé que la humedad adecuada en el suelo permitirá iniciar el plantío en el Centro-Oeste de Brasil a mediados de septiembre, justo cuando finaliza el período de vacío sanitario, que es el tiempo en el que no se puede sembrar soja por razones fitosanitarias. Alexandre Nascimento, socio-director de Nottus, destacó que la llegada anticipada de las lluvias podría facilitar la siembra, lo que es crucial para asegurar una buena cosecha.

Sin embargo, la misma dinámica que favorece el inicio temprano del cultivo también plantea riesgos significativos. El Niño podría provocar un corte anticipado de las precipitaciones, lo que afectaría negativamente a las cosechas de segunda safra, especialmente el maíz, que se siembra tras la cosecha de soja. Nascimento advirtió que las condiciones climáticas podrían llevar a intervalos prolongados sin lluvias, lo que incrementa la necesidad de sembrar lo más pronto posible para evitar problemas en el futuro. Esta situación es particularmente preocupante en la región de Matopiba, donde el riesgo de sequía es elevado.

Históricamente, El Niño ha tenido un impacto variable en la agricultura brasileña. En el pasado, ha traído tanto abundantes lluvias en el sur del país, lo que beneficia a las cosechas de soja, como sequías en el norte y el noreste, que pueden afectar la producción de otros cultivos. En este sentido, los datos de la NOAA indican que El Niño podría mantenerse activo hasta el primer semestre de 2027, con una alta probabilidad de intensificación en los próximos meses, lo que podría llevar a condiciones climáticas extremas.

Para los inversores, la situación actual presenta tanto oportunidades como desafíos. La anticipación de un buen inicio de la siembra podría traducirse en un aumento en la producción de soja, lo que beneficiaría a los precios de las acciones de empresas relacionadas con el agro. Sin embargo, el riesgo de sequías y la posibilidad de interrupciones en la cadena de suministro deben ser considerados. Los productores de soja deben evaluar cuidadosamente sus estrategias de inversión, especialmente en áreas con alto riesgo de sequía, y considerar el uso de técnicas de cultivo que mitiguen el estrés hídrico, como el plantío directo.

A medida que se acerca la fecha de inicio de la siembra, será crucial monitorear las condiciones climáticas y las proyecciones de producción. Los próximos meses serán decisivos para determinar cómo se desarrollará la campaña agrícola. Los productores deben estar preparados para adaptarse a las condiciones cambiantes y considerar la posibilidad de implementar medidas de mitigación para proteger sus cultivos. Además, la situación del sector eléctrico en Brasil, que depende en gran medida de las lluvias para el funcionamiento de las hidroeléctricas, podría verse afectada por la variabilidad del clima, lo que añade otra capa de complejidad a la situación agrícola.