El análisis reciente de Markus Thielen, CEO de 10x Research, destaca que la estrategia de promediar costos en dólares (DCA) resulta ineficaz para los inversores en bitcoin, especialmente en un contexto de ciclos de mercado bien definidos. Desde 2011, bitcoin ha experimentado cuatro ciclos de mercado completos, cada uno caracterizado por un evento de reducción a la mitad (halving) que disminuye la oferta de nuevas monedas, seguido por un aumento en la demanda de adopción y un posterior colapso que puede superar el 70% de caída en los precios. En este sentido, el DCA, que busca suavizar la volatilidad mediante compras regulares, no ha logrado proteger a los inversores de pérdidas significativas durante las fases bajistas del ciclo, donde los inversores que mantuvieron su posición vieron caídas de hasta el 80% en su capital.

La investigación sugiere que, en lugar de aplicar DCA, los asesores financieros deberían adoptar una estrategia basada en la conciencia del régimen del mercado. Bitcoin tiende a pasar períodos prolongados, típicamente de 12 a 18 meses, en regímenes de mercado identificables, ya sea en tendencia alcista o bajista. Estos regímenes no son aleatorios y pueden ser detectados utilizando datos observables sobre el comportamiento de precios y la economía en cadena de la red de bitcoin. Según el análisis, cuando la mayoría de los indicadores son positivos, el rendimiento mensual promedio de bitcoin es del 25%, mientras que en un entorno mayormente negativo, el rendimiento promedio se reduce a solo 6%. Esto representa una diferencia de 31 puntos porcentuales, lo que subraya la importancia de un enfoque cíclico.

La implementación de una estrategia cíclica ha demostrado ser más efectiva en términos de rentabilidad ajustada al riesgo. En pruebas retrospectivas, esta estrategia ha producido un ratio de Sharpe de 1.22, en comparación con 0.82 para la estrategia de compra y mantenimiento. Más importante aún, la máxima caída en el valor de la inversión se redujo del 80% al 44%, lo que representa una mejora significativa para los asesores que buscan proteger el capital de sus clientes. Esto es crucial para aquellos que operan bajo mandatos fiduciarios, donde la gestión del riesgo es fundamental.

Para los asesores de inversiones, esto implica que bitcoin debe ser considerado como un activo cíclico dentro de una cartera diversificada. La asignación de bitcoin debería ser dinámica, en lugar de fija, permitiendo que los asesores ajusten la exposición en función del ciclo del mercado. Por ejemplo, si se establece un límite del 5% para la asignación a bitcoin, la pregunta relevante es si ese 5% se debe desplegar al 100%, 50% o 0% en cualquier momento del ciclo. Utilizar señales de régimen basadas en reglas puede ayudar a tomar decisiones de asignación sin depender de llamadas de mercado discrecionales.

Mirando hacia el futuro, es esencial que los inversores y asesores estén atentos a los cambios en los ciclos de bitcoin y a los eventos que puedan afectar su dinámica. Con el próximo halving programado para 2024, que históricamente ha precedido a aumentos significativos en el precio, los inversores deben prepararse para ajustar sus estrategias de inversión. Además, el interés creciente en los ETFs de bitcoin en Wall Street podría influir en la adopción institucional y en la volatilidad del mercado, lo que requerirá un monitoreo constante de las tendencias de inversión y de la regulación en el espacio cripto.