Por primera vez en más de dos décadas, el crédito en dólares para las empresas argentinas ha superado al crédito en pesos. Según datos recientes de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, el stock de créditos en dólares y pesos ronda los 33 billones de pesos, pero en el último mes, la cantidad prestada en moneda extranjera ha sobrepasado a la cantidad prestada en pesos. Este fenómeno es notable, ya que desde 2003, solo se había registrado un evento similar en 2019, aunque en ese caso, la situación se debió principalmente a la devaluación del peso, lo que distorsionó las comparaciones cambiarias.

La actual tendencia se puede atribuir a dos factores clave. Primero, las empresas que están tomando financiamiento en dólares son principalmente exportadoras y sus proveedores, que pertenecen a sectores como el agro, la minería y la energía. En contraste, las empresas que recurren a créditos en pesos son aquellas que producen para el mercado interno. Esta dualidad ha llevado a que el financiamiento en dólares sea más abundante y accesible, mientras que el crédito en pesos se ha vuelto escaso y costoso. En lo que va del año, el crédito en dólares ha crecido un 8,3% en términos reales, mientras que el crédito en pesos ha caído un 4,7%.

El alto costo del crédito en pesos se debe a que las tasas de interés aún no han disminuido lo suficiente. A pesar de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) tenía como objetivo para 2026 dejar en el mercado los pesos emitidos por la compra de dólares, esto no ha ocurrido. En cambio, el Ministerio de Economía suele absorber pesos en las licitaciones de deuda, lo que genera una escasez que eleva el costo financiero. Este contexto ha llevado a que el BCRA reconozca la existencia de dos ciclos crediticios no coincidentes: uno en dólares, que está en expansión, y otro en pesos, que está próximo a iniciar un ciclo de expansión más selectivo y sostenible.

Las consultoras también han observado que el ritmo del crédito en pesos no logra repuntar. Analytica reportó que, aunque la cantidad de pesos “transaccionales” creció en mayo por primera vez en seis meses, esto no se tradujo en tasas más bajas ni en una recuperación del crédito. En términos mensuales, el crédito en pesos cayó un 0,2%, con descensos en los créditos personales, saldos en tarjetas de crédito y créditos prendarios, todos con una caída del 1,2%. Por su parte, LCG indicó que los préstamos en dólares han aumentado un 1,8%, aunque este crecimiento se ha ralentizado en comparación con meses anteriores.

Este cambio en la dinámica del crédito tiene implicancias significativas para el mercado argentino. Para las empresas que operan en sectores exportadores, el acceso a financiamiento en dólares puede facilitar la inversión y la expansión, impulsando el crecimiento económico. Sin embargo, las empresas que dependen del mercado interno enfrentan desafíos debido a las altas tasas de interés en pesos, lo que podría limitar su capacidad de inversión y crecimiento. A medida que el BCRA busca estabilizar el sistema financiero y reducir la mora, será crucial observar cómo evolucionan las tasas de interés y el acceso al crédito en ambos segmentos.

En el futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones del BCRA respecto a las tasas de interés y a las políticas económicas que puedan influir en el acceso al crédito. La evolución de la mora y la capacidad del BCRA para manejar la emisión de pesos serán factores determinantes en la salud del sistema financiero argentino. La próxima reunión del BCRA, programada para el mes próximo, podría ofrecer pistas sobre la dirección futura de las tasas de interés y su impacto en el crédito en pesos y dólares.