- Las exportaciones argentinas crecieron un 21,5% en dólares entre enero y abril de 2026.
- La inflación mensual fue de 2,1% en mayo, por debajo del consenso del mercado que esperaba 2,4%.
- BofA proyecta un crecimiento del PBI del 3% para 2026 y del 3,5% para 2027.
- La mora en el crédito superó el 11% en los primeros meses de 2026, lo que refleja un entorno económico desafiante.
- El superávit comercial acumulado en el último año alcanzó casi u$s9.000 millones, un aumento significativo desde un déficit de u$s4.400 millones en 2022.
Bank of America (BofA) ha emitido un informe en el que destaca que Argentina se encuentra en una fase de mejora en dos de tres variables clave que afectan su perfil soberano: el frente externo y la dinámica de precios. Sin embargo, la entidad advierte que la recuperación de la economía real es fundamental para consolidar este ciclo positivo que actualmente sostiene a los bonos argentinos. En su análisis, titulado 'Argentina: dos de tres planetas alineados', BofA mantiene su recomendación de 'sobreponderar' la deuda en dólares argentina, lo que indica una perspectiva optimista sobre los activos soberanos del país.
El primer aspecto positivo que resalta BofA es la mejora en el frente externo. Argentina ha experimentado un notable aumento en sus exportaciones, que crecieron un 21,5% en dólares entre enero y abril de este año en comparación con el mismo período del año anterior. Este crecimiento se debe en gran parte a un aumento del 30% en las exportaciones de productos primarios, como cereales y minerales, así como un incremento del 29% en manufacturas de origen industrial. En particular, las ventas energéticas han crecido un 16%, lo que refleja un impulso significativo en el sector energético. Este auge exportador, según BofA, se mantendrá en los próximos años gracias a la expansión de la producción energética y a un pipeline de inversiones en minería.
En cuanto a la inflación, BofA también señala que la tendencia de desinflación se ha mantenido, con una inflación mensual de 2,1% en mayo, que se sitúa por debajo de las expectativas del mercado. Esta desaceleración en la inflación es un indicativo positivo para la estabilidad económica del país, ya que reduce la presión sobre el programa económico del Gobierno. A pesar de que la inflación interanual se encuentra en 33,2%, se espera que cierre el año en un 32% y que baje a 15,5% para 2027, lo que podría ser un soporte clave para la visión constructiva de BofA sobre Argentina.
Sin embargo, el banco subraya que la actividad económica sigue siendo la cuenta pendiente. A pesar de que el PBI creció un 1,7% interanual en el primer trimestre de 2026, la creación de empleo ha sido lenta y el crédito se ha visto afectado, con un aumento en la mora que superó el 11% en los primeros meses del año. BofA proyecta un crecimiento del 3% para este año y del 3,5% para 2027, impulsado por la baja de tasas y el dinamismo exportador, pero advierte que la construcción seguirá condicionada por un exceso de inventario de viviendas.
Para los inversores, la recomendación de 'sobreponderar' la deuda externa argentina se basa en la expectativa de que los menores rendimientos podrían facilitar el regreso del Gobierno a los mercados internacionales. No obstante, el banco advierte que el principal riesgo radica en la posibilidad de que el Gobierno postergue una estrategia de manejo de pasivos si los rendimientos no bajan lo suficiente. Esto podría amplificar la volatilidad en el ciclo electoral del próximo año, lo que es un factor a tener en cuenta para quienes operan en el mercado de bonos.
A futuro, los inversores deberán estar atentos a la evolución de la actividad económica y a las decisiones del Gobierno en torno a la gestión de su deuda. La mejora en la calificación crediticia por parte de S&P y Fitch, así como la expectativa de una eventual decisión de Moody’s, son elementos que podrían influir en la percepción del riesgo soberano y en la dinámica de los mercados de deuda en los próximos meses.
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