- Durigan enfatiza que cualquier propuesta que exceda los límites fiscales será vetada por el presidente.
- El gobierno está en alerta ante las 'pautas-bomba' que podrían afectar la inflación y los impuestos.
- Se prevé que el gobierno lleve al STF cualquier veto que sea anulado por el Congreso.
- Los futuros de tasas de interés en Brasil están cerca de máximos históricos, reflejando incertidumbres fiscales.
- El crecimiento de los gastos obligatorios limita el espacio para inversiones públicas, un desafío clave para el futuro.
El ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, ha intensificado su postura en contra de las propuestas legislativas que busquen aumentar el gasto público o reducir ingresos sin las correspondientes compensaciones. En una reciente entrevista, Durigan dejó claro que el gobierno está dispuesto a dialogar con el Congreso, pero no dudará en vetar cualquier medida que amenace el equilibrio fiscal del país. "Cualquier iniciativa que exceda los límites fiscales establecidos por la Ley de Responsabilidad Fiscal, la Constitución y la Ley Presupuestaria será vetada por el presidente de la República", afirmó Durigan, subrayando la importancia de mantener la estabilidad económica en el país.
La estrategia del gobierno se basa en el diálogo con los legisladores, pero Durigan enfatizó que no se sacrificarán las cuentas públicas en el proceso. En este sentido, el ministro advirtió sobre las denominadas "pautas-bomba", que podrían ejercer presión sobre la inflación y los tipos de interés, o incluso requerir aumentos de impuestos para compensar la pérdida de ingresos. "Es legítimo que cada diputado defienda su base y sus sectores, pero eso no debe ocurrir a expensas del bienestar del país en su conjunto", agregó.
Durigan también mencionó que el gobierno ya está tomando medidas para evitar la aprobación de proyectos que incrementen gastos o otorguen beneficios sin fuentes de financiamiento. En caso de que el Congreso decida anular los vetos presidenciales, el Ministerio de Hacienda no descartó llevar el asunto al Supremo Tribunal Federal (STF) para salvaguardar la rigidez fiscal del país. Esta declaración se produce en un contexto de creciente preocupación por las propuestas en discusión en el Legislativo, que incluyen iniciativas relacionadas con el sector agropecuario y la renegociación de deudas, las cuales podrían tener un impacto significativo en las finanzas públicas.
Un aspecto destacado de la entrevista fue la evaluación de Durigan sobre la relación entre la política fiscal y las tasas de interés. Aunque reconoció que el estado fiscal influye en la inflación y en la política monetaria, el ministro cuestionó la percepción común en el mercado de que los altos tipos de interés son una consecuencia directa del gasto público elevado. "El debate fiscal es importante, pero no podemos simplificar la relación diciendo que el gobierno gasta mucho y por eso los tipos son altos", sostuvo. Durigan argumentó que factores como la baja tasa de ahorro interno, la volatilidad del tipo de cambio y características estructurales de la economía brasileña también contribuyen a los altos costos de financiamiento.
En la actualidad, los futuros de tasas de interés se negocian cerca de máximos históricos, reflejando tanto las incertidumbres fiscales como el deterioro de las expectativas de inflación. A pesar de relativizar la relación entre fiscalidad y tipos de interés, Durigan admitió que el crecimiento de los gastos obligatorios ha limitado el espacio para inversiones públicas. El desafío para los próximos años, según el ministro, será moderar este crecimiento para evitar que el presupuesto se vuelva cada vez más rígido. "Necesitamos contener el aumento de los gastos obligatorios y abrir espacio para la inversión", concluyó.
Durigan también sugirió que existe margen para discutir ajustes futuros en el marco fiscal, aunque defendió la regla actual. Sin entrar en detalles sobre propuestas específicas, señaló que el debate sobre parámetros como el límite de crecimiento de los gastos se llevará a cabo en los próximos años. Esta situación es crucial para los inversores, ya que cualquier cambio en la política fiscal puede afectar la estabilidad económica y las decisiones de inversión en Brasil y, por ende, en la región, incluyendo Argentina.
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