La Copa del Mundo de 2026 se llevará a cabo en Estados Unidos, México y Canadá, lo que implica que varios partidos de la selección brasileña se jugarán en horarios nocturnos para los aficionados en Brasil. Durante la fase de grupos, los tres juegos de Brasil están programados para la noche, lo que ha llevado a empresas y organismos públicos a planificar ajustes en sus horarios de trabajo. Por ejemplo, shoppings y supermercados podrían cerrar más temprano o modificar sus horarios de atención para permitir que sus empleados y clientes puedan disfrutar de los partidos.

Un estudio de Serasa Experian revela que el 88,2% de los brasileños valora positivamente a los empleadores que flexibilizan la jornada laboral durante eventos deportivos importantes. De este grupo, el 71% afirma que la percepción sobre la empresa mejora considerablemente, mientras que un 17,2% indica que mejora un poco. Solo un 2,2% considera que la imagen de la empresa se ve afectada negativamente. Esta tendencia sugiere que las empresas que se adapten a estas expectativas podrían beneficiarse en términos de satisfacción y retención de empleados.

Las iniciativas de ajuste horario varían entre diferentes sectores. Por ejemplo, en los shoppings, se han establecido horarios diferenciados, como el Shopping Metrô Tucuruvi, que abrirá de 9 a 18 horas en los días de partidos a las 19 horas, y de 9 a 21 horas para los partidos a las 21:30. En el caso de los supermercados, la Asociación Paulista de Supermercados (APAS) indica que cada red decidirá sus horarios de acuerdo con la demanda local, lo que podría resultar en cierres anticipados o ajustes en la jornada laboral.

El impacto de la Copa del Mundo en el sector de servicios también es significativo. La Asociación Brasileña de Restaurantes (Abrasel-SP) estima que cerca del 50% de los bares y restaurantes transmitirán los partidos, con una expectativa de aumento del 20% en las ventas durante el torneo. Esto refleja una oportunidad para los negocios que se alineen con el evento, mientras que otros sectores, como el de atención al cliente, están implementando medidas para que los empleados puedan seguir los partidos sin interrumpir el servicio.

A medida que se acerca el inicio de la Copa, es crucial que las empresas evalúen sus políticas internas y consideren la posibilidad de ajustar horarios y escalas de trabajo. La flexibilización de la jornada podría no solo mejorar la moral de los empleados, sino también aumentar la productividad en un ambiente laboral más positivo. Las decisiones sobre cómo manejar el tiempo de trabajo durante los partidos dependerán de negociaciones internas y acuerdos colectivos, lo que podría influir en la dinámica laboral de muchas empresas en Brasil durante el torneo.