- La investigación ha revelado que se lavaron $75 mil millones entre 2022 y 2025 mediante criptomonedas.
- Se han formalizado 17 imputados por asociación criminal, extorsión y tráfico de drogas en el marco de la Operación Tokio.
- Las plataformas de criptomonedas en Chile manejan un volumen diario de transacciones de aproximadamente $2 millones.
- La CMF ha comenzado a implementar regulaciones más estrictas, como la Travel Rule, para identificar transacciones sospechosas.
- La trazabilidad de las transacciones con criptomonedas es posible, pero las autoridades enfrentan desafíos para congelar activos rápidamente.
Recientemente, se ha destapado una red de crimen organizado en Chile que ha utilizado plataformas de criptomonedas para lavar aproximadamente $75 mil millones entre 2022 y 2025. La investigación, conocida como Operación Tokio, ha llevado a la formalización de 17 imputados por delitos como asociación criminal, extorsión, lavado de activos y tráfico de drogas. Este caso ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las plataformas digitales ante el uso ilícito de criptomonedas, destacando la participación de exchanges como Orionx y Koywe, así como de otras plataformas internacionales como Binance y BingX.
El lavado de activos a través de criptomonedas se ha convertido en una preocupación creciente para las autoridades financieras. Según el fiscal regional Metropolitano Sur, Héctor Barros, el dinero provenía de actividades delictivas como extorsión, tráfico de drogas y estafas telefónicas, y se movía a través de diversas cuentas bancarias para perder su trazabilidad. Posteriormente, estos fondos eran convertidos en criptomonedas, lo que facilita su transferencia al extranjero. Este fenómeno no es exclusivo de Chile; el crimen organizado en la región, incluyendo Brasil, también ha mostrado un aumento en el uso de criptomonedas para operaciones ilegales.
Las plataformas de criptomonedas, que en Chile manejan un volumen diario de transacciones de aproximadamente $2 millones, han sido objeto de un mayor escrutinio por parte de las autoridades. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha emitido advertencias sobre la falta de regulación en algunas de estas plataformas, lo que permite que el crimen organizado encuentre un terreno fértil para operar. Aunque la CMF ha comenzado a implementar regulaciones más estrictas, como la Travel Rule, que exige la identificación de los originadores y receptores de transacciones por encima de $1,000, la rapidez y la naturaleza descentralizada de las criptomonedas siguen siendo un desafío para el control efectivo.
Desde el sector financiero, se ha señalado que la trazabilidad de las transacciones con criptomonedas es posible, gracias a software especializado. Sin embargo, las autoridades enfrentan dificultades para congelar activos en tiempo real debido a la velocidad de las transacciones. Esto ha llevado a un llamado a la acción para que las plataformas de criptomonedas implementen medidas de seguridad más robustas y cumplan con las normativas vigentes. La colaboración entre las entidades reguladoras y las plataformas es crucial para prevenir el uso indebido de estos activos digitales.
A futuro, es vital que los inversores y las plataformas de criptomonedas mantengan un enfoque proactivo en la identificación y prevención de actividades ilícitas. La UAF ha reportado un aumento en los Reportes de Operación Sospechosa (ROS), lo que indica una mayor vigilancia sobre las transacciones. Con la implementación de nuevas regulaciones y el aumento de la supervisión, se espera que el ecosistema de criptomonedas en la región se adapte a un marco más seguro y regulado, lo que podría influir en la confianza de los inversores y en la estabilidad del mercado.
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