México ha logrado un hito significativo en su inclusión financiera, superando la meta de 500 mil negocios bancarizados y alcanzando casi 800 mil antes del inicio del Mundial 2026. Este avance se ha dado en un contexto donde la celebración deportiva no ha eclipsado las demandas sociales, como las exigencias de justicia de las madres buscadoras y los reclamos de los maestros por el cumplimiento de promesas gubernamentales. La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por mantener un perfil bajo durante este evento, lo que ha llevado a cuestionar la relación entre la política y el deporte en el país.

El crecimiento en la bancarización de pequeños comercios se ha visto impulsado por la colaboración entre el gobierno y empresas como Visa y BBVA, que han facilitado la implementación de terminales de punto de venta en diversas localidades. Este esfuerzo no solo beneficia a los comerciantes, sino que también permite un mayor acceso a financiamiento y fomenta la formalización de la economía. La inclusión de estos negocios en el sistema financiero formal es crucial para el desarrollo económico a largo plazo, ya que permite un registro más claro de las operaciones comerciales y una mayor transparencia.

En comparación con años anteriores, donde la bancarización avanzaba a un ritmo más lento, este impulso representa un cambio significativo en la estrategia económica del país. La capacidad de los pequeños negocios para aceptar pagos electrónicos no solo mejora su competitividad, sino que también contribuye a la modernización del sistema financiero mexicano. Este fenómeno se produce en un contexto donde otros países de la región, como Brasil, están avanzando en sus capacidades industriales y tecnológicas, lo que plantea un desafío para México en términos de desarrollo y competitividad.

Las implicancias para los inversores son claras: un entorno más bancarizado y formalizado puede atraer más inversiones, tanto nacionales como extranjeras. Las empresas que operan en sectores como la construcción, manufactura y retail, que son el foco de atención de firmas de private equity como SilverBlue, podrían beneficiarse de este cambio. La búsqueda de nuevas inversiones en empresas con un EBITDA sólido y potencial de crecimiento se vuelve más viable en un contexto donde los negocios están mejor preparados para acceder a financiamiento.

A medida que se acerca el Mundial 2026, es fundamental observar cómo se desarrollan estas iniciativas de inclusión financiera y si se traducen en un crecimiento sostenible para las economías locales. La Copa Mundial podría ser una vitrina importante para mostrar los avances en la bancarización y el potencial turístico de regiones como el Estado de México, que busca aprovechar el evento para impulsar su desarrollo económico. La capacidad de las autoridades para mantener este impulso más allá del evento deportivo será clave para el futuro económico del país.