- El oro cayó a 4,046.20 dólares la onza, su nivel más bajo desde noviembre.
- La inflación del consumidor en EE.UU. aumentó a su ritmo más rápido en tres años, impulsada por los precios de la energía.
- Las salidas de capital de los ETFs de oro alcanzaron aproximadamente 20 mil millones de dólares en la semana que finalizó el 5 de junio.
- La Reserva Federal se reunirá la próxima semana, y se espera que mantenga las tasas de interés sin cambios entre 3.50% y 3.75%.
- JPMorgan ha señalado una retirada generalizada de la 'trade de devaluación' por parte de inversores, lo que podría afectar los precios del oro.
- Citigroup mantiene una perspectiva optimista a largo plazo para el oro, a pesar de las presiones actuales.
El oro ha caído a su nivel más bajo en seis meses, tocando los 4,046.20 dólares la onza, lo que representa una disminución del 6.3% solo esta semana. Este descenso se produce en un contexto donde los temores de inflación están en aumento, lo que ha llevado a los inversores a reconsiderar sus posiciones en este activo tradicionalmente considerado refugio. La caída del oro se ha visto impulsada por la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos podría aumentar las tasas de interés antes de fin de año, lo que afectaría negativamente a los activos que no generan rendimiento, como el oro.
En el contexto actual, el oro ha roto su promedio móvil de 200 días, una señal técnica que muchos analistas consideran negativa. Este indicador ha sido seguido de cerca por los inversores, y su ruptura sugiere que el interés por el oro como refugio seguro está disminuyendo. Además, el conflicto en Irán ha contribuido a un aumento en los precios de la energía, lo que ha alimentado aún más la inflación. En mayo, la inflación del consumidor en EE.UU. aumentó a su ritmo más rápido en tres años, impulsada principalmente por los precios de los productos energéticos.
La Reserva Federal se reunirá la próxima semana, y se espera que mantenga su tasa de interés de referencia entre 3.50% y 3.75%. Sin embargo, la mayoría de los economistas anticipan que las tasas se mantendrán sin cambios durante el año, a pesar de que los traders están valorando una probabilidad del 67% de un aumento de tasas para diciembre. Esto refleja una creciente preocupación sobre la inflación y la necesidad de tomar medidas para controlarla, lo que podría hacer que los activos denominados en dólares, como los bonos del Tesoro, sean más atractivos.
Desde una perspectiva de inversión, la salida de capital de los fondos cotizados en oro (ETFs) ha sido notable, con aproximadamente 20 mil millones de dólares en salidas en la semana que finalizó el 5 de junio. Esta tendencia de desinversión se ha mantenido desde finales de febrero, lo que indica un cambio en la percepción del oro como activo refugio. JPMorgan ha señalado que esta retirada de la "trade de devaluación" por parte de inversores minoristas e institucionales es un fenómeno que se ha intensificado en las últimas semanas, lo que podría tener implicaciones para el precio del oro en el corto plazo.
A largo plazo, algunos analistas, como los de Citigroup, mantienen una perspectiva optimista sobre el oro, argumentando que la demanda no cíclica podría sostener los precios a medida que persistan las preocupaciones sobre la fragmentación geopolítica y la deuda soberana. Sin embargo, los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en el estrecho de Ormuz y a las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal, ya que estos factores podrían influir significativamente en el mercado del oro en el futuro cercano. La próxima reunión de la Reserva Federal y los datos de inflación serán eventos clave a seguir en las próximas semanas.
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