Los futuros de maíz en la bolsa de Chicago alcanzaron niveles mínimos históricos este jueves, cerrando a 4,1175 dólares por bushel, tras una caída de 7,25 centavos. Este descenso se atribuye a un informe mensual del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que reveló una abundancia de existencias de granos tanto en el mercado interno como global, además de previsiones meteorológicas favorables para el Medio-Oeste, que mejoran las expectativas de producción.

El contrato de maíz para la nueva cosecha, que vence en diciembre, también experimentó una caída similar, cerrando a 4,395 dólares por bushel, después de tocar un mínimo de 4,375 dólares. Este comportamiento en los precios refleja un panorama de sobreoferta que ha llevado a los operadores a ajustar sus expectativas sobre la producción y los precios futuros. El USDA, en su reporte, no presentó sorpresas significativas, pero sí elevó sus proyecciones sobre los inventarios finales de maíz en EE.UU. para la cosecha 2025/26 a 2,145 millones de bushels, superando las expectativas del mercado.

En el ámbito global, el USDA también incrementó su estimación de los stocks de maíz a 281,22 millones de toneladas métricas para el final del año comercial 2026/27, lo que representa un aumento respecto a los 277,54 millones de toneladas proyectados en mayo. Esta revisión al alza de los inventarios globales sugiere que la oferta de maíz podría mantenerse por encima de la demanda en el corto plazo, lo que podría ejercer presión sobre los precios en el mercado internacional.

Por otro lado, los contratos de futuros de soja también cayeron, alcanzando mínimos de cuatro meses debido a condiciones climáticas favorables en EE.UU. y la caída en los precios del petróleo. El contrato de julio cerró a 11,15 dólares por bushel, lo que representa una disminución del 0,7%. Esta tendencia en los precios de la soja puede influir en el mercado argentino, dado que el país es uno de los principales exportadores de este cultivo.

A medida que se avanza hacia la próxima cosecha, es fundamental que los operadores y productores monitoreen las condiciones climáticas y las proyecciones de producción, especialmente en Brasil y Argentina, donde el maíz y la soja son cultivos clave. Las decisiones del USDA y las condiciones del mercado global serán determinantes para los precios en el corto y mediano plazo, y se espera que los próximos informes de oferta y demanda proporcionen más claridad sobre la dirección del mercado.