- El barril Brent cerró a 95 dólares, con un aumento del 3,88% en un contexto de tensiones en el Medio Oriente.
- Rogério Poppe, CEO de ARX, advierte que un precio del petróleo por encima de 100 dólares podría llevar a una recesión global.
- ARX ha congelado sus posiciones en acciones de consumo doméstico, a pesar de ver potencial de crecimiento a largo plazo.
- La salida de capitales extranjeros de la Bolsa en mayo fue calificada como un ajuste de cartera por Poppe.
- La única oferta pública inicial reciente, de Compass, indica que el mercado de acciones está subvaluado.
- Poppe estima que la reactivación de IPOs no ocurrirá antes de 2027, a menos que el Bovespa supere los 240 mil puntos.
La reciente escalada en los precios del petróleo, con un aumento del 3,88% en el barril Brent, que cerró a 95 dólares, ha generado preocupación en el ámbito económico, especialmente en Brasil. Rogério Poppe, CEO de ARX Investimentos, ha señalado que la volatilidad en los precios del crudo, exacerbada por tensiones en el Medio Oriente, puede tener un efecto desastroso en la demanda local. Aunque el incremento en los precios del combustible en Brasil ha sido moderado, la posibilidad de que el barril supere los 100 dólares podría llevar a una recesión global, un escenario que, sin embargo, no forma parte de su proyección base actual.
A pesar de que el precio del petróleo no ha alcanzado los 100 dólares, las expectativas apuntan a que se mantendrá con un diferencial de entre 10 y 20 dólares respecto a las proyecciones de 2015, que estimaban un barril en torno a 60 dólares. Esta situación ha llevado a ARX a congelar sus inversiones en acciones del sector de consumo doméstico, a pesar de que la gestora aún ve potencial de crecimiento a largo plazo. Poppe menciona que, aunque la proyección de crecimiento para las empresas de consumo es baja en el corto plazo, hay indicios de mejora en el horizonte.
El contexto actual también se ve influenciado por la fuerte salida de capitales extranjeros de la Bolsa brasileña en mayo, que Poppe califica como un ajuste de cartera. Los inversores de corto plazo, ante la incertidumbre generada por la guerra en el Medio Oriente, han optado por desinvertir, lo que ha llevado a una caída en los precios de las acciones. Esta situación ha dejado a los pequeños inversores en una posición complicada, ya que dependen de las tasas de interés altas y la caída de la Selic no es tan rápida como se esperaba.
En cuanto al mercado de ofertas públicas iniciales (IPOs), Poppe indica que la única oferta reciente, la de Compass, ha reflejado que el mercado de acciones está subvaluado. Las empresas están reacias a salir al mercado debido a la percepción de que sus acciones no reflejan su verdadero valor. Poppe prevé que la reactivación de los IPOs no ocurrirá antes de 2027, a menos que el índice Bovespa supere los 240 mil puntos, lo que indicaría un entorno más favorable para las nuevas emisiones.
Finalmente, en el ámbito político, Poppe destaca que el mercado financiero está atento a las elecciones y a la agenda fiscal de los candidatos. La continuidad de políticas fiscales responsables podría tener un efecto positivo en los precios de los activos. La incertidumbre sobre si se implementarán reformas que permitan un ajuste más rápido de la curva de tasas de interés es un factor clave que los inversores deben considerar en sus decisiones a futuro.
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