El dólar alcanzó los R$ 5,18 el pasado 8 de junio, marcando su mayor cotización desde el 30 de marzo. Este aumento representa un incremento cercano al 6% respecto a la mínima del año, que se situó en R$ 4,89 hace un mes. Este movimiento en la divisa estadounidense está fuertemente influenciado por el contexto geopolítico actual, especialmente las tensiones entre Estados Unidos e Irán, que han llevado a una búsqueda global de refugio en el dólar.

La economista Cristiane Quartaroli, de Ouribank, señala que, a pesar de las fluctuaciones en el escenario global en los últimos dos meses, el real brasileño ha tenido un desempeño similar al de otros emergentes. Esto se debe en parte a la alta volatilidad del real, que se ve afectada por la liquidez del mercado brasileño y la significativa participación de inversores extranjeros. Brasil sigue siendo atractivo para los inversores, gracias a sus altos rendimientos reales, que son de los más altos del mundo, lo que ayuda a mitigar la depreciación de su moneda.

Sin embargo, el panorama no es completamente positivo. A pesar de que el año ha mostrado un saldo positivo en la entrada de capital extranjero en la bolsa, con R$ 40,2 mil millones hasta la semana pasada, se registró un saldo negativo de R$ 15 mil millones en mayo. Además, las retiradas continúan en junio, con un total de R$ 1,405 mil millones entre el 1 y el 3 de junio. Esto sugiere que la confianza de los inversores podría estar disminuyendo en medio de la incertidumbre global.

Marcos Weigt, de Travelex Bank, explica que la caída del real es proporcional a las ganancias que se habían registrado en los primeros meses de 2026. El conflicto en el Medio Oriente ha enfriado las expectativas de un recorte de tasas de interés en Estados Unidos, lo que podría llevar a un aumento en las tasas. Si los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continúan en aumento, el diferencial de tasas de interés en Brasil podría reducirse, disminuyendo así su atractivo para los inversores extranjeros.

En cuanto a la economía estadounidense, los datos recientes también están impulsando el valor del dólar. El informe de empleo de mayo mostró la creación de 172 mil nuevos puestos de trabajo, superando las expectativas del mercado, que esperaban alrededor de 85 mil. Además, la tasa de desempleo se mantuvo estable en 4,3%. Por otro lado, el Índice de Precios al Consumidor (CPI) en EE.UU. subió un 0,6% en abril, acumulando un aumento del 3,8% en 12 meses, el nivel más alto desde 2023. Esto refuerza la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una política de tasas restrictivas por más tiempo.

Con el aumento de las tasas de interés, se abren oportunidades en el mercado de renta fija, pero también se revela el creciente premio que los inversores exigen para financiar la deuda brasileña. En este contexto, los inversores deben estar atentos a las decisiones del Comité de Política Monetaria (Copom) en Brasil, que podría revisar su ciclo de aflojamiento de la Selic si la tendencia en las tasas de EE.UU. continúa al alza. Las próximas reuniones del Copom serán cruciales para determinar el rumbo de la política monetaria brasileña y, por ende, el comportamiento del real en el futuro cercano.