- La inflación en CABA se desaceleró a 2,1% en mayo, por debajo del 2,5% de abril.
- La inflación acumulada en los primeros cinco meses de 2026 es del 14%.
- Los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 2,8%, con un fuerte impacto de las verduras, que subieron 14,5%.
- Las ventas minoristas de PyME cayeron un 1,2% en mayo, indicando dificultades en el consumo.
- Se espera que el IPC nacional confirme la tendencia de desaceleración en los próximos días.
- El mercado anticipa una inflación nacional de entre 2,1% y 2,4% para mayo.
La inflación en la Ciudad de Buenos Aires mostró una desaceleración en mayo, registrando un aumento del 2,1%, lo que representa una mejora respecto al 2,5% de abril y al 3% de marzo. Este resultado se traduce en un acumulado del 14% en los primeros cinco meses de 2026. Sin embargo, en términos interanuales, la inflación se situó en 33,1%, lo que implica un incremento de 0,7 puntos porcentuales en comparación con el período anterior. Este dato es relevante ya que anticipa la tendencia que podría reflejar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional que será publicado por el INDEC en los próximos días.
El comportamiento del IPCBA en mayo estuvo impulsado principalmente por aumentos en cuatro categorías: Alimentos y bebidas no alcohólicas, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, Salud y Educación. En conjunto, estas divisiones representaron el 64,9% del incremento general del índice. En particular, los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 2,8%, con un impacto significativo de las verduras, tubérculos y legumbres, que experimentaron un notable aumento del 14,5% en el mes. Esta presión sobre los precios de los alimentos es un factor crítico para el consumo cotidiano de los hogares, que sigue sin repuntar.
A pesar de la desaceleración general en la inflación, el consumo minorista sigue siendo un área de preocupación. Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (PyME) cayeron un 1,2% en mayo, lo que sugiere que los hogares continúan enfrentando dificultades para mantener su nivel de consumo. La caída en las ventas minoristas, combinada con el aumento de precios en productos básicos, indica que la desaceleración de la inflación no se traduce necesariamente en un alivio para los consumidores. Esto es crucial para entender el estado actual de la economía argentina, donde la presión inflacionaria sigue afectando el poder adquisitivo de la población.
Para los inversores, la desaceleración de la inflación podría ser un alivio parcial, pero no implica que los precios estén disminuyendo. La inflación más baja podría reducir la presión sobre salarios, jubilaciones y gastos cotidianos, pero aún se mantiene la tensión en el poder de compra. Además, la evolución de la inflación en los próximos meses será determinante para evaluar si se puede mantener un umbral de inflación mensual por debajo del 2%. Las proyecciones del mercado sugieren que este objetivo podría alcanzarse hacia la segunda mitad del año, siempre que se mantenga la estabilidad cambiaria y no haya un repunte en los precios regulados.
El dato de inflación de mayo en CABA es relevante en el contexto de la región, especialmente al considerar la situación económica en Brasil, donde la inflación también ha mostrado señales de desaceleración. Los analistas estarán atentos a la publicación del IPC nacional, que se espera que confirme o contradiga la tendencia observada en la capital argentina. La comparación con otros países de la región, como Brasil, donde la inflación se ha mantenido en niveles más controlados, puede ofrecer un contexto adicional para evaluar las políticas económicas y monetarias que se implementen en Argentina en el futuro cercano.
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