Alejandro Stipanicic, expresidente de Ancap, ha compartido su perspectiva sobre las posibilidades de que Uruguay se convierta en un país productor de petróleo. En una reciente entrevista, destacó que el país tiene un 25% de probabilidad geológica de encontrar petróleo en su plataforma continental, lo que podría generar ingresos millonarios. Sin embargo, enfatizó que, incluso si se descubre petróleo, esto no necesariamente implicará una reducción en los precios de los combustibles, debido a la estructura actual de impuestos y costos de distribución.

Stipanicic explicó que los combustibles en Uruguay están gravados en más de un 50% por impuestos y gastos de distribución. En el caso del gasoil, el subsidio al transporte representa una carga significativa. Esto significa que, aunque Ancap logre vender petróleo a precios competitivos en el mercado internacional, los precios internos no necesariamente disminuirán. La estructura de precios actual, que incluye el Precio de Paridad de Importación (PPI), es un factor crucial que limita la capacidad de Ancap para ofrecer combustibles más baratos.

El exjerarca también advirtió que, si Uruguay llegara a descubrir petróleo, el Estado podría enfrentar un aumento en el gasto público en lugar de una reducción de impuestos. Esto se debe a que, históricamente, los países que han encontrado petróleo a menudo han visto un incremento en el gasto estatal, lo que podría llevar a un ciclo de endeudamiento. Stipanicic subrayó que el país no está preparado para gestionar el éxito que podría traer la explotación petrolera, ya que la inversión inicial necesaria para desarrollar un yacimiento podría ascender a unos 4.000 millones de dólares.

El futuro de la exploración petrolera en Uruguay está marcado por la inversión de empresas internacionales, como APA, que planea realizar un pozo exploratorio en el bloque 6 con una inversión de más de 200 millones de dólares. La perforación está programada para comenzar entre 2027 y 2028, y si se confirma un descubrimiento, el proceso de delimitación del yacimiento podría llevar varios años más. Esto significa que, aunque hay optimismo en torno a la exploración, los beneficios económicos tangibles podrían no materializarse antes de 2035.

En conclusión, la posibilidad de que Uruguay se convierta en un productor de petróleo plantea tanto oportunidades como desafíos. La gestión adecuada de los recursos y la planificación a largo plazo serán esenciales para asegurar que cualquier riqueza generada beneficie al país y no se traduzca en un aumento del gasto público. Los inversores deben estar atentos a los desarrollos en la exploración petrolera y a cómo el gobierno uruguayo planea manejar los ingresos potenciales en el futuro.