Quienes apostaron por el peso al inicio del año han experimentado un rendimiento excepcional, con ganancias de hasta un 20% en dólares en solo cinco meses. Esta situación se ha visto impulsada por un carry trade favorable, donde los inversores han aprovechado las tasas de interés en pesos y la estabilidad del tipo de cambio. Desde enero, el dólar oficial ha mostrado una leve baja del 1,4%, mientras que el MEP ha caído un 1,3%, a pesar de la creciente inflación en el país.

Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, explica que tres condiciones han coincidido para crear este entorno positivo: la apreciación del tipo de cambio, tasas de interés reales positivas y la confianza del mercado en el programa económico. En particular, las tasas de interés nominales comenzaron el año en un 35% anual, lo que, combinado con una inflación mensual del 2,9%, generó un carry trade atractivo. Hasta finales de mayo, los Boncer (X29Y6) ofrecieron un rendimiento directo del 20% en dólares, mientras que los plazos fijos y las Lecap también mostraron rendimientos significativos.

Sin embargo, desde finales de mayo, el carry trade ha comenzado a perder impulso. El tipo de cambio ha experimentado un aumento del 3,3% en solo ocho días, lo que ha afectado negativamente los rendimientos en dólares de los instrumentos en pesos. Además, las tasas de interés han disminuido al 19% anual, y la inflación proyectada para los próximos meses se sitúa entre el 2,5% y el 3% mensual, lo que ha llevado a que la tasa real se vuelva negativa o casi nula. Esto indica que el carry trade ya no es tan atractivo como lo fue al inicio del año.

Las proyecciones para la segunda mitad del año sugieren que el margen para realizar carry trade se ha reducido considerablemente. La caída en la oferta agrícola tras la cosecha gruesa de julio podría ejercer presión sobre el tipo de cambio, lo que complicaría aún más la situación. Los analistas de Quantum Finanzas destacan dos escenarios posibles: uno donde el dólar financiero se deprecia un 16% hacia fin de año, lo que afectaría negativamente los rendimientos de los plazos fijos y las Lecap, y otro donde el tipo de cambio se aprecia, manteniendo las opciones en pesos como más atractivas.

A medida que se acerca el calendario electoral de 2027, el clima político también podría influir en la dinámica del mercado. La incertidumbre sobre las políticas futuras y la estabilidad económica puede generar volatilidad en el tipo de cambio y en los rendimientos de los activos en pesos. Por lo tanto, los inversores deben estar atentos a los movimientos del BCRA y a las proyecciones de inflación, así como a los resultados de las elecciones que se avecinan, ya que estos factores podrían determinar el rumbo de las inversiones en el país.