La economía argentina enfrenta un contexto complejo en medio de tensiones globales y un aumento sostenido del dólar. En las últimas semanas, el tipo de cambio oficial ha escalado desde $1.390 hasta la zona de $1.440, y se anticipa que podría alcanzar entre $1.450 y $1.500 en los próximos meses. Este incremento se produce a pesar de las expectativas de que la liquidación de la cosecha gruesa podría haber presionado a la baja el dólar, lo que no se ha materializado. El Banco Central (BCRA) se mantiene activo en el mercado, con planes de adquirir hasta $14.000 millones en dólares adicionales, lo que establece un piso de demanda significativo en un contexto donde la oferta podría verse limitada si el sector agropecuario no liquida sus exportaciones.

En el ámbito internacional, el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán sigue generando incertidumbre, manteniendo el precio del petróleo por encima de los $90 por barril. Esta situación, junto con la inflación global y la desaceleración económica, impacta negativamente en los mercados emergentes, incluyendo a Argentina. En Estados Unidos, se prevé un aumento de tasas, lo que afecta la rentabilidad de los bonos del Tesoro y, por ende, la capacidad de financiamiento de las empresas emergentes, especialmente aquellas vinculadas a la inteligencia artificial. En este contexto, el Bitcoin ha experimentado una caída significativa, lo que podría frenar las salidas a bolsa de empresas como Anthropic y OpenAI.

Las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) indican que la inflación podría alcanzar un 30,5% para el año 2026, mientras que el tipo de cambio podría llegar a $1.658 en diciembre de ese mismo año. Esto sugiere que, a pesar de las presiones inflacionarias, el dólar podría seguir ganando terreno frente a la inflación en los próximos meses. Los analistas coinciden en que el plan económico del gobierno, que incluye un superávit fiscal y un BCRA fortalecido, contribuirá a mantener la estabilidad del tipo de cambio, aunque la volatilidad podría persistir si no se logran las liquidaciones esperadas del sector agropecuario.

Desde la llegada de Javier Milei al gobierno, se ha observado una mejora en los términos de intercambio del país, lo que podría permitir que las exportaciones superen los $100.000 millones este año. Si se completa el oleoducto VMOS, se estima que para 2027 las exportaciones podrían superar los $110.000 millones. Este cambio en la dinámica de liquidación de divisas es crucial, ya que el campo ha liquidado $45.247 millones en los últimos 12 meses, lo que contrasta con la compra de dólares por parte de personas físicas, que alcanzó los $46.994 millones. Esto sugiere que la afluencia de dólares al país podría continuar, lo que limitaría la volatilidad del tipo de cambio.

A futuro, se espera que el 23 de junio el MSCI mejore la calificación de Argentina, lo que podría atraer un mayor flujo de fondos hacia activos financieros argentinos. Además, la calificación de Fitch Ratings en la letra B y las próximas evaluaciones de Moody's y S&P Global podrían influir en la percepción de riesgo del país. En este contexto, los inversores deben considerar que el dólar podría seguir aumentando más que la inflación, lo que hace que la colocación de dólares en bonos o acciones sea una estrategia más atractiva que simplemente mantenerlos en efectivo.