Los futuros de los índices de Nueva York abrieron la semana en baja, con el Dow Jones Futuro cayendo un 0,36%, el S&P 500 Futuro retrocediendo un 0,30% y el Nasdaq Futuro disminuyendo un 0,23%. Este inicio de semana se ve marcado por una creciente aversión al riesgo entre los inversores, impulsada por el reciente ataque del Irán a Israel, que ha reavivado las preocupaciones sobre la estabilidad geopolítica en el Medio Oriente. Este evento ha tenido un efecto inmediato en los precios del petróleo, que han comenzado a aumentar debido a la incertidumbre en torno al suministro global de energía.

El ataque de Irán, que consistió en el lanzamiento de misiles hacia Israel, se produce en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes. Este episodio ha llevado a un aumento en los precios del petróleo, con el WTI subiendo un 2,57% a $92,87 por barril y el Brent avanzando un 2,72% a $95,62. A pesar de la decisión reciente de la OPEP+ de aumentar sus metas de producción, los analistas advierten que el impacto de este aumento será limitado mientras persistan las restricciones en el flujo de petróleo por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más críticas para el comercio global de petróleo.

En el ámbito de las acciones, el Nasdaq Composite experimentó su mayor caída desde abril de 2025, con una disminución del 4,18% en la última sesión. Este descenso se debe en parte a la toma de ganancias en el sector tecnológico, que había visto un fuerte crecimiento impulsado por la inteligencia artificial. La corrección en este sector se ha visto acentuada por las preocupaciones sobre las valoraciones elevadas y el impacto de un entorno de tasas de interés más altas. Un indicador de fabricantes de chips, por ejemplo, cayó un 10%, lo que refleja la presión que enfrentan las acciones tecnológicas en este contexto.

Los inversores también están analizando el reciente informe de empleo de Estados Unidos, que mostró un mercado laboral más fuerte de lo esperado. Este dato ha incrementado las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una postura más estricta en su política monetaria, lo que podría afectar a los mercados en general. Los rendimientos de los bonos del Tesoro han aumentado, con los títulos a dos años alcanzando un 4,15%, lo que indica un endurecimiento de las condiciones financieras. La próxima reunión del Fed, programada para el 16 y 17 de junio, será crucial para entender la dirección futura de la política monetaria.

A medida que los mercados se ajustan a estos nuevos datos y eventos, es probable que la volatilidad persista. Los inversores estarán atentos a los próximos datos de inflación en Estados Unidos, que se publicarán esta semana, y que podrían influir en las decisiones del Fed. Además, la salida a bolsa de SpaceX, programada para el viernes, se considera un termómetro del apetito por activos tecnológicos en un momento de incertidumbre. La combinación de factores geopolíticos y económicos sugiere que los mercados seguirán enfrentando desafíos en el corto plazo, lo que podría impactar también en el comportamiento del Merval y otros índices en la región.