La jornada del viernes fue desfavorable para los mercados argentinos, con el riesgo país alcanzando los 499 puntos, un aumento del 2,7% en comparación con el día anterior. Este indicador, que mide el sobrecosto de la deuda argentina, se encuentra a solo un punto de los 500 puntos, lo que refleja la creciente preocupación de los inversores sobre la estabilidad económica del país bajo la gestión de Javier Milei. El Merval, principal índice de la bolsa argentina, cayó un 2,6%, mientras que los ADRs en Wall Street también mostraron un desempeño negativo, con Ternium liderando las pérdidas al caer un 4,2%. Además, los bonos en dólares retrocedieron un promedio del 0,9%, lo que indica un clima de desconfianza en el mercado local.

En el contexto internacional, los mercados de Estados Unidos experimentaron caídas significativas, impulsadas por un fuerte descenso en el Nasdaq, que perdió un 4,8%. El Dow Jones y el S&P 500 también se vieron afectados, con caídas del 1,4% y 2,6%, respectivamente. Esta tendencia negativa fue impulsada por la creación de 172.000 empleos en mayo, un dato que superó las expectativas y sugiere que la economía estadounidense sigue siendo robusta a pesar de la presión inflacionaria. La reacción del mercado fue clara: la posibilidad de que la Reserva Federal recorte las tasas de interés se ha desvanecido, lo que ha impactado negativamente en las acciones de empresas tecnológicas, que son las más dependientes de financiamiento barato.

El informe de empleo en Estados Unidos ha llevado a un aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro, con el rendimiento del bono a 10 años subiendo del 4,47% al 4,53%. Este aumento en los rendimientos también afecta a los mercados de acciones, ya que los inversores tienden a buscar refugio en activos más seguros en tiempos de incertidumbre. Las acciones tecnológicas, que habían impulsado al S&P 500 a niveles récord en los últimos meses, se han visto arrastradas a la baja, con empresas como Nvidia y Broadcom registrando pérdidas significativas.

Para los inversores argentinos, el aumento del riesgo país y la caída del Merval son señales de advertencia. La situación actual sugiere que la volatilidad en los mercados podría persistir, especialmente si la Reserva Federal decide mantener las tasas altas para controlar la inflación, que se sitúa en un 3,8% anual en Estados Unidos. Además, el Banco Central argentino ha mantenido una política de compras de divisas, acumulando US$ 437 millones en la primera semana de junio, lo que podría ser un intento de estabilizar el tipo de cambio, que ha subido a $ 1.460 en el mercado minorista.

A futuro, los inversores deben estar atentos a la próxima reunión de la Reserva Federal, programada para finales de este mes, donde se decidirán las tasas de interés. También será importante observar cómo se comporta el riesgo país en relación con la evolución de la economía global y las políticas del nuevo gobierno argentino. La combinación de estos factores podría influir en la dirección de los mercados en las próximas semanas, y es crucial que los inversores se mantengan informados sobre estos desarrollos para tomar decisiones informadas en un entorno tan cambiante.