El mercado del streaming ha experimentado un aumento significativo en sus tarifas en los últimos seis años, con un incremento del 39.2% en el costo promedio de las plataformas de video bajo demanda. Este aumento ha llevado el precio promedio de las suscripciones de 125 pesos en 2020 a 174 pesos al cierre de 2022. En comparación, la televisión de paga solo ha visto un incremento del 15% en el mismo periodo, lo que significa que el streaming se ha encarecido 2.6 veces más que la televisión tradicional.

Este cambio en la percepción del streaming como una opción más económica se debe a varios factores. Según Radamés Camargo, especialista en la industria, la llegada de nuevos competidores ha obligado a las plataformas a ajustar sus modelos de negocio. Esto incluye la incorporación de publicidad en los planes básicos y restricciones en el uso compartido de cuentas. Además, la migración de contenidos premium, especialmente deportivos, ha incrementado la demanda y, por ende, los costos asociados a la adquisición de derechos de transmisión.

La inversión en derechos deportivos ha crecido de manera exponencial, alcanzando los 12,500 millones de dólares a nivel mundial en 2025, con un aumento del 20% anual. Este gasto se ha triplicado en los últimos tres años, lo que refleja la creciente importancia de los contenidos deportivos en la estrategia de las plataformas de streaming. En México, por ejemplo, el 30% de los usuarios de streaming están dispuestos a pagar por servicios de contenido deportivo, lo que resalta la relevancia de este sector dentro del mercado.

Los usuarios ahora enfrentan un panorama más fragmentado y costoso, donde las opciones más accesibles están disminuyendo. Actualmente, solo seis plataformas ofrecen precios entre 50 y 100 pesos mensuales, mientras que 13 servicios superan los 150 pesos. Esto ha llevado a muchos consumidores a reconsiderar sus suscripciones, ya que el gasto promedio mensual en streaming en México se estima en 1,600 pesos, cifra que compite con otros servicios esenciales del hogar.

A medida que las plataformas buscan equilibrar sus inversiones en contenido con la necesidad de mantener la rentabilidad, es probable que se implementen nuevas estrategias para retener a los usuarios. Algunas de estas incluyen la reducción de la frecuencia de aumentos de precios y la introducción de cuentas patrocinadas por publicidad. Con Netflix y Disney ya ajustando sus tarifas en 2023, se espera que esta tendencia continúe, lo que podría afectar aún más la decisión de los consumidores sobre qué servicios conservar en un entorno cada vez más costoso.