- La tasa de fecundidad en Chile alcanzó un mínimo histórico de 0,99 hijos por mujer en 2025.
- Entre el 10% y el 15% de las parejas chilenas tienen dificultades para concebir, según datos recientes.
- La obesidad y el tabaquismo son factores significativos que afectan la calidad de los óvulos y espermatozoides.
- Cerca del 50% de los casos de infertilidad están relacionados con factores masculinos, según especialistas.
- El aumento en la demanda de tratamientos de fertilidad refleja una tendencia demográfica hacia la postergación de la maternidad.
- La edad promedio de consulta en clínicas de fertilidad se sitúa en los 38 años, con un aumento en mujeres que buscan ayuda a edades más avanzadas.
La situación de la fertilidad en Chile ha alcanzado niveles preocupantes, con la tasa de fecundidad cayendo a 0,99 hijos por mujer en 2025, la cifra más baja en la historia del país y de América Latina. Este fenómeno se traduce en que entre el 10% y el 15% de las parejas chilenas enfrentan dificultades para concebir, un problema que se ha incrementado progresivamente en los últimos años. Según la Organización Mundial de la Salud, la infertilidad afecta a una de cada seis personas en edad reproductiva a nivel global, lo que pone de relieve la magnitud de esta crisis en el contexto chileno.
Los especialistas han identificado varios factores que contribuyen a esta tendencia. El sedentarismo, el consumo de alimentos procesados, el tabaquismo y el uso de drogas son algunos de los hábitos que afectan la calidad de los óvulos y espermatozoides. Además, la postergación de la maternidad, especialmente después de los 35 años, ha llevado a un aumento en los casos de infertilidad. Esto se debe a que la calidad de los ovocitos disminuye con la edad, lo que complica aún más el panorama para las mujeres que desean ser madres más tarde en la vida.
El impacto de la obesidad en la fertilidad también es significativo. La Dra. Susana Velasco, médico coordinador del Centro Integral de Obesidad de Clínica Ciudad del Mar, explica que la obesidad puede provocar alteraciones hormonales y metabólicas que afectan el sistema reproductivo. De hecho, una reducción moderada del peso, entre un 5% y un 10%, puede mejorar las tasas de embarazo tanto en mujeres como en hombres. Sin embargo, es crucial que la pérdida de peso sea supervisada, ya que las dietas extremas pueden tener efectos adversos en la función reproductiva.
Desde el punto de vista masculino, el Dr. Nicolás Sáez, urólogo de Clínica Dávila Vespucio, señala que aproximadamente el 50% de los casos de infertilidad están relacionados con factores masculinos. El deterioro en la función espermática ha sido evidente, influenciado por factores ambientales y un estilo de vida poco saludable. El tabaquismo, por ejemplo, no solo afecta la calidad del esperma, sino que también está relacionado con la fragmentación del ADN del espermatozoide, lo que puede tener consecuencias genéticas para la descendencia.
La creciente necesidad de tratamientos de fertilidad es un reflejo de esta realidad. Según datos de clínicas de fertilidad, las parejas están optando cada vez más por métodos de reproducción asistida, con un aumento notable en las consultas de mujeres que buscan ayuda para concebir. La edad promedio de consulta se sitúa en los 38 años, con una tendencia creciente hacia edades más avanzadas. Esto indica que muchas parejas llegan a la consulta cuando las probabilidades de embarazo espontáneo ya son considerablemente menores, lo que resalta la importancia de la educación y la concienciación sobre la fertilidad desde una edad más temprana.
A futuro, es crucial que se continúe monitoreando la tasa de fecundidad y los factores que la afectan en Chile. La implementación de políticas de salud pública que promuevan estilos de vida saludables y la educación sobre la fertilidad podría ser clave para revertir esta tendencia. Además, el acceso a tratamientos de fertilidad debe ser facilitado para aquellas parejas que lo necesiten, especialmente en un contexto donde la maternidad se está postergando cada vez más. La situación en Chile podría servir como un indicador para otros países de la región, como Argentina, donde también se observan tendencias similares en la fertilidad y la salud reproductiva.
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