- Fitch ha revisado al alza su proyección de crecimiento del PIB de Brasil para 2026 a un 2,1%, desde el 1,9% anterior.
- La tasa de desempleo en Brasil ha alcanzado mínimos históricos, lo que ha impulsado el consumo y la actividad económica.
- La inflación se espera que alcance el 5% para finales de 2026, superando el límite superior de la banda de tolerancia del Banco Central.
- La tasa Selic se proyecta que terminará 2026 en un 13%, lo que es más alto de lo que se había anticipado anteriormente.
- Las elecciones de octubre de 2026 podrían reducir el impulso fiscal, afectando negativamente la economía brasileña.
- El real brasileño podría debilitarse frente al dólar debido a la diferencia de tasas de interés con Estados Unidos.
La agencia de calificación Fitch Ratings ha presentado un informe que ofrece tanto buenas como malas noticias para la economía brasileña. En su último reporte trimestral, la agencia ha elevado su proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026, estimando una expansión del 2,1%, en comparación con el 1,9% que se había previsto anteriormente. Este ajuste se debe principalmente al desempeño inesperadamente fuerte del primer trimestre de este año, que ha superado las expectativas de muchos analistas.
Sin embargo, el optimismo que rodea a 2026 podría ser efímero. Fitch anticipa que para 2027, el crecimiento se desacelerará a un 1,7%, con una leve recuperación esperada para 2028, cuando se proyecta un crecimiento del 2%. Este panorama de crecimiento se apoya en tres factores clave: el mercado laboral, la reforma tributaria y el desempeño de los sectores agrícola y de extracción. La tasa de desempleo en Brasil ha alcanzado mínimos históricos, lo que, junto con un aumento en los salarios reales, ha impulsado el consumo y, por ende, la actividad económica.
La reforma tributaria, que se implementó en 2025, ha reducido los impuestos para los hogares de menores ingresos, lo que ha permitido que más dinero fluya hacia el consumo. Esto, a su vez, ha beneficiado al sector minorista y a los servicios. Por otro lado, los sectores agrícola y de extracción han mostrado un rendimiento sólido, contribuyendo significativamente a los resultados económicos del país en el primer trimestre de este año.
A pesar de estas señales positivas, Fitch advierte que el contexto político y fiscal de Brasil podría complicar el panorama. Las elecciones programadas para octubre de 2026 podrían llevar a una disminución en el impulso fiscal que normalmente acompaña a los años electorales, lo que podría afectar negativamente la actividad económica. Además, la incertidumbre en la política interna, junto con factores externos como el fenómeno de El Niño y la crisis energética global, hacen que el Banco Central de Brasil adopte una postura más cautelosa.
Uno de los aspectos más preocupantes para los inversores es la inflación. Fitch ha señalado que la inflación medida por el IPCA-15 ha mostrado signos de aceleración, y se espera que alcance un 5% para finales de 2026, superando el límite superior de la banda de tolerancia del Banco Central. Esto obligará a la entidad a ser más cautelosa en su política monetaria, manteniendo la tasa Selic, actualmente en 14,5%, en niveles más altos de lo esperado. Fitch ahora proyecta que la Selic terminará 2026 en un 13%, en comparación con el 12% que se había anticipado anteriormente.
Para los inversores, esto significa que aquellos que esperaban una reducción rápida de las tasas de interés deberán ajustar sus expectativas. El ciclo de relajación monetaria se llevará a cabo, pero de manera más gradual. Además, se prevé que el real brasileño se vea presionado debido a la combinación de recortes en la Selic y la diferencia de tasas de interés con Estados Unidos, donde la Reserva Federal mantiene tasas elevadas. Esto sugiere que el real podría debilitarse frente al dólar en el futuro cercano, lo que es un factor a tener en cuenta para los inversores en divisas y renta fija.
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