El Banco Central de la República Argentina (BCRA) realizó compras por u$s175 millones el 2 de junio, alcanzando un total acumulado de u$s9.986 millones en lo que va de 2026. Este avance lo coloca a un paso de cumplir su meta anual de u$s10.000 millones, un objetivo clave para la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas. Las reservas brutas del BCRA también mostraron un incremento, alcanzando los u$s48.427 millones, lo que refuerza la capacidad de la entidad para intervenir en el mercado cambiario.

La reciente compra de divisas se produce en un contexto donde el flujo de divisas es crucial, especialmente a medida que se modera la estacionalidad del sector agropecuario. Históricamente, el primer semestre del año ha mostrado un aumento en la liquidación de exportaciones agrícolas, lo que ha permitido al BCRA acumular reservas. Sin embargo, los analistas advierten que la dinámica de las próximas semanas dependerá de la demanda de pesos, lo que podría influir en la capacidad del BCRA para seguir comprando divisas sin provocar un salto cambiario.

El dólar mayorista cerró en $1.427, con un aumento de $1, lo que representa un ajuste más moderado en comparación con el salto de $18 que se registró al inicio de junio. Este movimiento sugiere que el BCRA tiene margen para seguir acumulando divisas sin activar intervenciones defensivas, dado que la cotización se mantiene lejos del límite superior del esquema de bandas cambiarias, que se sitúa en $1.742,24. La brecha cambiaria se mantiene en niveles relativamente bajos, aunque los dólares financieros han mostrado una mayor volatilidad en respuesta a los ajustes del tipo de cambio oficial.

Desde el BCRA, se ha enfatizado que la acumulación de reservas no solo es un indicador de salud económica, sino que también envía una señal de fortaleza al mercado. La compra de dólares ayuda a robustecer el balance del BCRA, permitiéndole tener mayor poder de intervención en caso de que las expectativas devaluatorias se desanclen. En este sentido, la capacidad de fuego del BCRA ha sido “reseteada”, según declaraciones de su vicepresidente, Vladimir Werning, quien destacó que la entidad ha logrado refinanciar parte de su deuda y que los dólares provenientes de swaps de monedas estarán disponibles a mediados de año.

De cara al futuro, es importante monitorear cómo se comportará la demanda de pesos y si el BCRA podrá mantener su ritmo de compras. La expectativa es que la demanda de divisas por parte de los minoristas se mantenga alta en los primeros días del mes, lo que podría influir en el tipo de cambio oficial. Además, el mercado de futuros anticipa un dólar mayorista de $1.447 para fines de junio y de $1.621 para diciembre, lo que sugiere que los inversores están ajustando sus expectativas en función de la dinámica cambiaria actual. La evolución de estos factores será crucial para determinar la estabilidad del tipo de cambio en los próximos meses.