Los bonos en dólares de Argentina están experimentando un repunte en Wall Street, donde se están negociando en terreno positivo. Este martes 2 de junio, el riesgo país se ha situado por debajo de los 490 puntos, un nivel que no se veía desde hace tiempo. Este comportamiento de la deuda soberana local se alinea con el avance general de la renta fija a nivel global, impulsada por un optimismo renovado en los mercados internacionales, a pesar de la persistente tensión geopolítica en Medio Oriente.

Los futuros de Wall Street también reflejan un clima positivo, con el Dow Jones avanzando un 0,6%, el S&P 500 un 0,3% y el Nasdaq un 0,2%. Este aumento en los índices bursátiles se produce en un contexto donde el petróleo Brent ha subido un 2,9%, alcanzando cerca de 94 dólares por barril. La tasa del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años se mantiene en 4,45%, lo que indica que los inversores están buscando refugio en activos más seguros, pero también están dispuestos a asumir riesgos en otros sectores.

En el ámbito local, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) reportó un superávit cambiario de 1.333 millones de dólares en abril, gracias a un saldo positivo en el comercio de bienes que alcanzó los 2.946 millones de dólares. Este es el primer resultado favorable desde septiembre de 2025, lo que sugiere una mejora en la balanza comercial. Sin embargo, la formación de activos externos del sector privado mostró una salida neta de 2.363 millones de dólares en el mismo mes, lo que indica que la demanda privada de dólares sigue siendo alta, a pesar de la mejora en el frente externo.

Para los inversores, la caída del riesgo país puede ser un indicativo de un entorno más favorable para la inversión en bonos argentinos. Sin embargo, la salida neta de dólares del sector privado es un factor a tener en cuenta, ya que refleja una continua presión sobre la demanda de divisas. Los tenedores de bonos deben estar atentos a cómo se desarrollan estas dinámicas, especialmente en un contexto donde el BCRA podría tomar medidas adicionales para controlar la fuga de capitales.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de la situación en Medio Oriente y su impacto en los mercados globales, así como las decisiones de política monetaria del BCRA. La próxima reunión del Banco Central está programada para el 15 de junio, donde se podrían anunciar nuevas medidas que afecten la tasa de interés y la regulación cambiaria. Además, la evolución de los precios del petróleo y su efecto en la inflación local serán factores determinantes para el comportamiento de la economía argentina en los próximos meses.