Los Credit Default Swaps (CDS) a cinco años, que miden el riesgo país, experimentaron una caída significativa de 36 puntos básicos, cerrando en 179,3 puntos tras los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Este descenso es notable, considerando que el 29 de mayo el indicador había cerrado en 215,2 puntos básicos. La reacción del mercado fue inmediata, reflejando un aumento en la percepción de que un cambio de gobierno podría traer consigo un entorno más favorable para los negocios y la inversión.

La caída en la prima de riesgo país se produce en un contexto donde los mercados han estado evaluando la posibilidad de un gobierno que reduzca la incertidumbre económica y regulatoria que ha caracterizado a la administración actual. Andrés Pardo, jefe de estrategia macroeconómica para América Latina de XP Investments, destacó que los resultados electorales han incrementado la probabilidad de un cambio hacia políticas más amigables con el sector privado. Este cambio de percepción se traduce en una apreciación del peso colombiano y un aumento en los índices bursátiles, lo que a su vez ha llevado a una disminución en las tasas de los bonos internacionales.

Históricamente, Colombia ha sido comparada con países como México y Perú en términos de riesgo país. Sin embargo, en los últimos años, la prima de riesgo ha aumentado considerablemente, llevando a que el país se asemeje más a Brasil en este aspecto. Según David Cubides, economista jefe de Banco de Occidente, Colombia ha pasado a ser percibida como un país más riesgoso que Brasil, lo que subraya la necesidad de un cambio en la dirección política para restaurar la confianza de los inversionistas. La reciente caída en los CDS puede interpretarse como un primer paso hacia la recuperación de esa confianza.

Para los inversores, esta dinámica en el riesgo país tiene implicaciones directas. Una caída en la prima de riesgo suele estar asociada a un mejor desempeño de los títulos de deuda pública y un aumento en la valorización de las acciones. Además, la apreciación de la moneda local frente al dólar puede ofrecer oportunidades para quienes operan en el mercado cambiario. Sin embargo, es crucial que los inversores sigan de cerca la evolución de la situación política y económica en Colombia, especialmente en relación con el manejo de las finanzas públicas por el nuevo gobierno.

De cara al futuro, el próximo evento clave será la segunda vuelta electoral, programada para el 19 de junio. Los mercados estarán atentos a las propuestas de los candidatos y a cómo estas podrían impactar la estabilidad económica del país. Además, el informe de Oxford Economics que señala que el 22% de la inflación acumulada para 2026 se atribuye al aumento de los precios de los alimentos, añade otra capa de complejidad a la situación económica que el nuevo gobierno deberá abordar. La intervención estatal en el sector alimentario ha sido criticada por no haber generado los resultados esperados, lo que podría influir en la agenda política del nuevo presidente.