La reciente re-escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha generado proyecciones alarmantes sobre los precios del petróleo a nivel global. Jorge León, jefe de Análisis Geopolítico en Rystad Energy, ha indicado que, en un escenario extremo, los precios del crudo podrían alcanzar los $180 por barril para agosto. Este pronóstico se basa en la posibilidad de ataques militares prolongados, daños significativos a la infraestructura o un bloqueo total del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas para el transporte de petróleo.

En contraste, los precios del petróleo Brent y WTI han fluctuado entre $85 y $90 por barril en las últimas semanas, gracias a las conversaciones de desescalada y los altos niveles de incertidumbre operativa. Sin embargo, León advierte que las vulnerabilidades en el suministro físico siguen siendo elevadas, lo que sugiere que cualquier recuperación significativa en la oferta no se materializará hasta finales del verano. La situación actual se considera un caso intermedio, con el mercado incorporando la posibilidad de ceses temporales de hostilidades y mediación diplomática activa.

La advertencia de Rystad no es única; Arabia Saudita también ha señalado que el cierre efectivo del estrecho de Ormuz podría llevar los precios del petróleo a niveles similares. Por otro lado, analistas de Wall Street, como BNP Paribas, han proyectado precios en el rango de $170 a $200 por barril. Sin embargo, Goldman Sachs ha presentado una visión más moderada, argumentando que la destrucción rápida de la demanda debido a los altos precios del crudo está contrarrestando el riesgo de choques severos en el suministro de Medio Oriente.

Para los inversores argentinos, la situación es crítica. Un aumento en los precios del petróleo podría tener repercusiones en el costo de los combustibles locales, lo que a su vez podría impactar la inflación y la política monetaria del Banco Central. La dependencia de Argentina de las importaciones de energía hace que el país sea particularmente vulnerable a las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo. Esto podría llevar a un aumento en el dólar MEP y otras divisas, afectando a los ahorristas y a las empresas que dependen de insumos importados.

A futuro, es importante monitorear las negociaciones diplomáticas entre EE.UU. e Irán, así como cualquier desarrollo en el estrecho de Ormuz. Las proyecciones de Rystad sugieren que, si se logra un acuerdo de paz en un marco de 30 días, los precios del petróleo podrían caer a un rango de $70 a $80 por barril. Sin embargo, si la situación se agrava, los precios podrían seguir subiendo, lo que tendría un impacto significativo en la economía argentina y en el comportamiento de los mercados financieros locales.