En abril de 2026, el gobierno brasileño tomó la decisión de bloquear al menos 27 sitios de apuestas en línea, incluyendo plataformas como Kalshi y Polymarket. Estas plataformas permiten a los usuarios comprar y vender contratos que apuestan sobre la ocurrencia de eventos, desde elecciones hasta resultados deportivos. A pesar de la prohibición, estas plataformas han ganado notoriedad en las redes sociales, donde algunos políticos y figuras de la derecha las presentan como una alternativa a las encuestas electorales tradicionales, sugiriendo que pueden ofrecer un mejor termómetro de la intención de voto. Sin embargo, expertos advierten que estas plataformas no son un indicador confiable de las intenciones de voto y que su uso puede llevar a interpretaciones erróneas sobre el panorama electoral.

El uso de Kalshi y Polymarket ha sido impulsado principalmente por un sector de la política brasileña que busca contrarrestar los resultados de las encuestas convencionales. Un análisis de publicaciones en redes sociales reveló que el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), es presentado como líder en las apuestas, lo que ha generado un incremento en las menciones a estas plataformas. Sin embargo, a finales de mayo, la narrativa cambió cuando se reportaron caídas en las apuestas a favor de Bolsonaro, coincidiendo con la divulgación de audios comprometedores que involucraban a su familia. Esto subraya la volatilidad de las apuestas en línea y su dependencia de la información en tiempo real, lo que puede distorsionar la percepción pública sobre la competencia electoral.

Las cifras del mercado de apuestas son significativas: en la última semana de mayo, los contratos relacionados con la elección presidencial de 2026 en Polymarket alcanzaron un volumen negociado de aproximadamente 86,8 millones de dólares. En este contexto, Lula da Silva se posicionaba con un 44% de probabilidades de victoria, mientras que Flávio Bolsonaro tenía cerca del 28%. Este tipo de datos, aunque atractivos, deben ser interpretados con cautela, ya que reflejan la disposición de los apostadores a invertir en ciertos resultados, y no necesariamente la intención de voto de la población en general.

La prohibición de estas plataformas en Brasil, argumentada por el gobierno como una medida para regular el mercado de apuestas, ha generado un debate sobre la legitimidad de las apuestas en eventos no deportivos. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, afirmó que el sector había experimentado un período de anarquía y que las apuestas en eventos como elecciones no deberían ser tratadas como derivados financieros regulares. Esto ha llevado a una presión por parte de las apuestas deportivas legales en Brasil, que argumentan que estas plataformas no cumplen con las regulaciones necesarias para operar en el país.

A medida que se acercan las elecciones de 2026, es crucial observar cómo evolucionan las dinámicas de las apuestas y su influencia en la percepción pública. La capacidad de acceder a estas plataformas mediante VPN podría seguir alimentando su uso, a pesar de la prohibición. Además, el debate sobre la regulación de las apuestas y su impacto en la política brasileña se intensificará, lo que podría tener repercusiones en la forma en que los votantes perciben a los candidatos y sus probabilidades de éxito en las elecciones venideras.